El 2 de diciembre se publicó el decreto que desapareció la Comisión Nacional de las Zonas Áridas (Conaza) tras 55 años de operación. Ana Patricia Ortiz, de la Asociación Civil Servicios Múltiples para el Desarrollo Agroempresarial (Semilla AC), destacó que se trata de un duro golpe a quienes trabajan en las zonas desérticas del norte del país.
“Nosotros todo lo que nos cae del agua del cielo es lo que captamos. No tenemos un río, no tenemos un lago cercano que nos permita tener acceso al agua, ¿sabes? Nosotros en Coahuila tenemos una precipitación entre 200 y 250 milímetros (mm) de agua anuales”, argumentó Ortiz sobre la necesidad de tener una institución que vele por el desarrollo sustentable.
En el 2025, el acumulado estatal de lluvias en Coahuila se situó en 218 mm mientras que, por ejemplo, en la Ciudad de México alcanzó 894.1 mm.
Para el gobierno federal, la institución no era viable económicamente y sus funciones se ejecutaban desde la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), por lo que serán atribuidas totalmente a unidades de esta secretaría.

Sin embargo, Ortiz duda de que la Sader tenga la capacidad técnica de realizar obras que almacenen agua.
“Hay muchas maneras y todas las hacía Conaza. Lo más importante allá son los estanques, que son bordos de media luna y que atrapan los escurrimientos de toda una cuenca y el piso es compactado de tal manera que esos escurrimientos del agua tengan un periodo de vida de 6 a 8 meses. Entonces, de hecho estoy casi segura que Sader no va a poder con el paquete, porque para eso necesitas ingeniería civil de mayor envergadura”, apuntó la experta.
El año pasado la Conaza contó con un presupuesto de 63 millones 197 mil pesos. Si bien, ya fue absorbida, este monto aparece reducido en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2026 a 57 millones de pesos.
“Bajo la situación de poco presupuesto institucional porque todo se ha ido mucho a los grandes proyectos que son bienvenidos y no lo vemos mal, pero han descobijado impresionantemente a este tipo de población (del desierto). Yo siempre he dicho, también somos mexicanos, ¿no?”, dijo Ortiz.
La experta destacó que programas federales como Sembrando Vida no se despliegan en Coahuila, por lo que se ha reducido el número de programas sociales federales a los que los lugareños tienen acceso.
Semilla AC trabaja en ejidos de la región Ixtlera Candelillera, que abarca Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí y Zacatecas, en zonas catalogadas como de alta marginación. Mediante la gestión de recursos de instituciones federales la oenegé atiende las necesidades primordiales de las comunidades.

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