Una norma que transparenta el contenido de las latas de atún ha buscado como efecto colateral que menos soya se haga pasar por la carne de este pez. En entrevista, Alfonso Rosiñol, gerente de relaciones institucionales del Grupo Mar, una empresa atunera mexicana, comenta sobre la implementación de esta regulación y su efectividad para paliar la competencia desleal.
En 2019 la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) publicó un estudio que demostraba que se estaba vendiendo soya por atún en los supermercados, ya que había productos con hasta 62% de soya y la mayoría no informaban esto a los consumidores.
A partir de esos resultados, promovió la Norma Oficial Mexicana NOM-235-SE-2020 que establece la obligatoriedad de indicar cuánto producto sólido tiene sin incluir el líquido de la cobertura, entendido como masa drenada, y de poner la cantidad de soya, que no debe exceder el 50% de la masa drenada.
En 2024, la Profeco volvió a hacer el estudio con la NOM vigente y encontró que se sigue usando soya para reducir costos, que hay marcas cuya masa drenada es menor a la que declaran, y que contienen más soya de la que declaran.
Para explorar los avances y retos que ha representado la implementación de la nueva NOM para el consumidor y para el sector atunero respectivamente, Causa Natura Media entrevistó a Rosiñol.
*Esta entrevista ha sido editada para su síntesis y mejor lectura.
— ¿Cuáles han sido los retos para implementar la nueva regulación?
— Creo que para las empresas mexicanas no ha sido un problema. La maquinaria que se utiliza puede puede tener una pequeña falla y es cuando a lo mejor la masa drenada no es exactamente la dicha, pero la variación es muy pequeña. siempre y cuando tus equipos sean recientes y les des el correcto mantenimiento y calibración, te van a dar los resultados correctos para poder cumplir con la norma.
— ¿Cómo percibió el sector atunero la creación de esta NOM?
— No nos parecía correcto que estuviera llegando producto del exterior con un alto contenido de soya y que la lata solamente dijera solo atún. Nos parecía que era una competencia desleal porque veíamos productos que traían el 50% y esos productos se vendían muy barato.
Nosotros estábamos pidiendo a Profeco que hiciera este tipo de regulaciones para que el cliente supiera que está comprando y hubiera una competencia correcta entre todas las marcas.
— ¿Qué cambios ha habido en la presentación del atún y qué impacto ha generado en el consumidor?
— Esta NOM está hecha para proteger al consumidor y que reciba lo que le están vendiendo. La soya se sigue usando porque hay que recordar que no es algo malo, pero si nos parece que la gente debe de saber qué está comprando.
Creemos que ahora la gente tiene mejor conocimiento de qué es lo que compra, toma decisiones más informadas y con eso empieza a entender la diferencia que puede haber de precios.
El consumidor acepta que quiere gastar un poco menos, lo cual es muy válido, y sigue comprando un producto saludable.
— ¿A qué se debe que haya marcas que salieran con altos niveles de soya?
— Las marcas que salieron mal evaluadas porque salieron con los porcentajes más altos de soya son lo que se llama “marcas blancas”, porque son marcas de un supermercado.
El supermercado pide que le den la lata más barata posible y por los precios del atún, la única forma de cumplirle es metiéndole soya en sustitución. Por eso esas latas son baratas, pero tienen unas cantidades de soya que se nos hace inconcebible a las marcas comerciales.
— ¿En qué otros productos se podría replicar la regulación del atún?
— En muchos productos que se venden empaquetados se puede replicar que incluyan los ingredientes. Podría haber algunas presentaciones de atún o marlin ahumado, pulpo, o cualquier mezcla de mariscos congelados que no sea lo que dice que es. Ahí puede funcionar para que el consumidor reciba realmente lo que cree que está comprando. Esta regulación puede darle armas a la Profeco para cuidar al consumidor en otras pesquerías.
También el lineamiento para declarar la masa drenada perfectamente se puede aplicar tanto para ostiones, mejillones, sardina enlatada, entre otros, para que le den al consumidor la cantidad que está pagando. Incluso funciona para cualquier otro producto enlatado como elotes, ejotes y champiñones.

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