Chelem: el manglar entre la conservación y la tala

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Foto: Profepa.

En una mañana cualquiera, Keyla Vázquez, integrante del colectivo Las Chelemeras, despierta antes de que salga el sol. Se pone sus botas de hule, toma su pala y se dirige al manglar. Ahí, entre el lodo y el agua salobre, abre canales que permiten que el ecosistema se recupere.

En su comunidad, Chelem, un puerto pesquero de Yucatán, este grupo de mujeres ha logrado restaurar más de 100 hectáreas de manglar. Sin embargo, ese esfuerzo se ve amenazado porque desde noviembre de 2025 a la fecha han identificado al menos cinco eventos de tala en la zona.

Desde hace 16 años, Las Chelemeras trabajan en la conservación del manglar tras comprender su papel como barrera natural ante tormentas tropicales y huracanes. Su labor protege a la comunidad y también contribuye a mitigar los efectos del cambio climático.

Claus_camb_uso_suelo_Chelem_Yuc_03.jpgLa Profepa ha detectado diversas zonas donde se quemó el manglar. Foto: Profepa.

De acuerdo con el Inventario Nacional de Emisiones de Gases y Compuestos de Efecto Invernadero, cada persona en México genera en promedio 3.5 toneladas de dióxido de carbono (CO) al año. En contraste, este grupo de 18 mujeres actúa directamente en la captura de carbono a través de la restauración de manglares, principalmente en Áreas Naturales Protegidas (ANP).

Las devastaciones de manglar: 

Laurilu Chim Cab, comisaria de Chelem, advierte que la destrucción del manglar se ha vuelto un problema recurrente en la zona, lo que ha llevado a la comunidad a presentar denuncias ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

“En noviembre cuando denunciamos y pues vino la Profepa y se dio cuenta del problema, clausuraron, pero a veces eso no es suficiente para las personas. Es una pena lo que sucede aquí porque justo tenemos un grupo de mujeres que está dedicado al cuidado del mangle y ahora que su trabajo no cuente y vengan personas a destruir, no se vale”, mencionó.

Uno de los casos más graves documentados suma 18 mil 596 hectáreas de manglar afectadas.

Claus_camb_uso_suelo_Chelem_Yuc_02.jpgComúnmente el desmonte de manglar se realiza para que luego sean zonas de viviendas. Foto: Profepa.

“A estas alturas ya sabemos que el manglar es importante y que también es un ecosistema protegido. Nos importa que se conserve porque sabemos que cuando llegue algún huracán o tormenta, la situación se va a poner fea”, agregó.

Desde el 21 de noviembre de 2025 a la fecha, la Profepa ha realizado cinco clausuras. Aunque los habitantes reconocen estas acciones, también señalan que no han sido suficientes para frenar la reincidencia.

“No se ha llegado a multar a nadie, que es lo que sentimos que hace falta para que sepan que talar manglar no es un juego. Observamos que se clausura, pero a veces pasa el tiempo y las personas vuelven a talar en la zona”, mencionó.

Oper_Chelem_Yuc_01.jpgLos habitantes del lugar denuncian reincidencias de tala de manglar en la zona. Foto: Profepa.

Una de las principales razones detrás de la tala es la expansión de asentamientos humanos. Entre noviembre de 2025 y febrero de 2026, la Profepa documentó ocupaciones, lotificaciones, desmontes y rellenos en humedales con manglar, así como la reposición de sellos de clausura y el aseguramiento de maquinaria.

En paralelo, dentro del mismo puerto de Chelem, se reportó la clausura temporal parcial de un proyecto de urbanización denominado Ciudad Maderas Península Fase II, debido a la remoción no autorizada de vegetación en 6 mil 183 metros cuadrados fuera del polígono autorizado, así como irregularidades detectadas en una superficie total de 151 mil 766 metros cuadrados, con base en un resolutivo de impacto ambiental emitido por la Semarnat en diciembre de 2021.

Oper_Chelem_Yuc_06.jpgUno de los proyectos señalados como responsables fue Ciudad Maderas. Foto: Profepa.

También se identificaron prácticas como desmonte y quema de manglar, lotificación, delimitación con postes, relleno y modificación de humedales, así como la instalación de talleres, corrales y actividades agropecuarias dentro del ecosistema.

La zona afectada forma parte del área de influencia de la  Reserva Estatal Ciénagas y Manglares de la Costa Norte de Yucatán, reconocida como  sitio Ramsar desde 2022 y con una superficie de más de 54 mil hectáreas. Además, está catalogada como una “Zona Crítica Forestal Costa Norte”.

Oper_Chelem_Yuc_10.jpgChelem es uno de los sitios más afectados por el desmonte de manglar recientemente. Fuente: Profepa.

El investigador Jorge Herrera Silveira, del Cinvestav, estima que en Yucatán existen alrededor de 40 mil hectáreas de manglar en algún grado de degradación. No obstante, también destaca que cerca de 100 mil hectáreas se mantienen conservadas, en parte gracias a esfuerzos comunitarios como los de Chelem, Yucalpetén y la Reserva de la Biosfera Los Petenes.

Mujeres contra la tala de manglar: 

Muchas de las integrantes de Las Chelemeras son esposas de pescadores y comenzaron en estas actividades como una fuente de ingreso adicional. El pago inicial era de apenas 70 pesos por hora, una cantidad de algún modo insuficiente. Sin embargo, ellas decidieron continuar.

561623017_808423405318806_7486646190045338624_n.jpgLas Chelemeras son un grupo importante de mujeres que luchan por la conservación de manglares. Foto: Las Chelemeras.

“Llegamos por un sueldo, pero ahora hemos aprendido de todo en lo que nos beneficia el manglar”, indicó Keyla Vázquez y compartió, con la recuperación del manglar observan el regreso de peces, aves y otras especies a zonas que antes estaban degradadas.

Muchas de ellas participaron antes en programas temporales del gobierno, pero coinciden en que la restauración del manglar es una actividad que llegó para quedarse en sus vidas. En un contexto donde persisten roles tradicionales de género, aseguran que han encontrado respaldo en sus familias.

485353066_643018838525931_6026417767592347640_n.jpgTrabajan arduamente en reforestación y apertura de canales. Fuente: Las Chelemeras.

“Hasta cierto punto ellos nos admiran porque han visto lo fuerte que es hacer este trabajo, es cansado y por ejemplo, cuando llegamos a casa ellos entienden que estemos cansadas y otros días más vienen a ayudarnos”, indicó.

Para el investigador Jorge Herrera, su labor es excepcional porque es un grupo de mujeres que ha asimilado el tema de la afectación de manglar; el trabajo no es fácil, es estar muchas horas en el sol, en el agua, palear en el lodo, hacer canales, sembrar. Es un trabajo demandante.

528037894_745751458252668_845737348203412038_n.jpgMientras ellas conservan el manglar, otros lo destruyen. Fuente: Las Chelemeras.

Algunos de los proyectos de restauración surgieron como medidas de compensación ambiental, como el caso del distribuidor vial de Progreso. 

“El trabajo que estas mujeres hacen es un proyecto icónico porque son mujeres que han pasado sólo de hacer zanjas para los flujos de agua a ser ahora completas restauradoras de manglar”, describió.

* Este artículo fue escrito por Itzel Chan, quien cubre comunidades costeras gracias al apoyo del programa Report for the World.   

 

 

 

 

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