La Cooperativa de producción pesquera Bahía San Jorge tenía una planta de procesamiento para su producto pesquero que empleaba a decenas de mujeres; sin embargo, debido a malos manejos de la cooperativa y a la pandemia, la planta quedó en el abandono.
Las mujeres del ejido Rodolfo Campodónico, en el municipio de Caborca, Sonora, que eran esposas de los pescadores de la cooperativa, empezaron a procesar las jaibas en sus casas y ese conocimiento siguió vivo.
Desde hace cinco años, un grupo de 12 de ellas se agruparon bajo la Cooperativa Mujeres del Desierto y Mar para construir el sueño de convertirse en procesadoras de productos pesqueros, generar empleos para otras mujeres de su comunidad y exportar sus productos.
“Ahorita nosotros queremos soñar con algún día exportar y darle empleo a muchas mujeres de aquí. Ahorita hemos avanzado bastante”, señaló Guadalupe Flores, tesorera de la cooperativa.
Con el acompañamiento del Centro Intercultural de Estudios de Desiertos y Océanos (CEDO), han logrado materializar parte de este sueño al obtener en comodato la planta procesadora y rehabilitarla, al mismo tiempo que se encuentran al borde de emprender su primera prueba piloto que marcará el futuro de su proyecto.
Por una pesca sustentable de jaiba
Producción de jaiba. Fuente: CEDO.
“Esta región fue sumamente productiva. Se capturaban alrededor de 800 toneladas por año por temporada en la Bahía San Jorge, pero por muchas causas, como el cambio climático, la sobrepesca, mal manejo, ha disminuido mucho la captura”, señaló René Loaiza, gerente de pesca y acuacultura sostenible del CEDO.
Por este motivo, desde 2015 el CEDO ha impulsado la pesca sostenible en la región de Puerto Peñasco a Puerto Lobos, para regenerar la producción pesquera en una zona que ha sido identificada como un corredor biológico y pesquero de gran importancia.
En la zona hay seis comunidades que se dedican principalmente a la pesca ribereña, entre ellas el ejido Rodolfo Campodónico. Con estas comunidades inició el diseño de una propuesta de manejo pesquero en el corredor donde se identificaron, entre otras, dos grandes soluciones a los problemas relacionados con la pesca: una fue el establecimiento de zonas de refugio pesquero y el impulso de un proyecto de mejora pesquera de jaiba.
En cuanto al FIP, los pescadores de la Cooperativa Bahía San Jorge han mejorado el método y arte de pesca e iniciaron un programa de monitoreo. Actualmente usan trampas con grapas biodegradables para que, de perderlas, las grapas se degraden, la trampa se abra y no quede en el fondo marino capturando especies.
En cuanto a las zonas de refugio pesquero, estas son áreas delimitadas donde se restringe la pesca para salvaguardar las zonas de reproducción y crianza de especies importantes para la pesca. La propuesta final quedó en crear 12 zonas de refugio pesquero parciales en el corredor, y aunque aún no se ha formalizado su creación, los pescadores ya la están implementando y respetando para asegurar que la población de la especie se recupere.
“La propuesta ya llevó una etapa de revisión y verificación por la Conapesca. Esperemos que este año ya se publique en el Diario Oficial de la Federación y entre en vigor oficialmente”, señaló Loaiza.
De la pesca al procesamiento
Cooperativa Mujeres del Desierto y Mar en capacitaciones. Fuente: CEDO.
Aunque no tan visibles como los pescadores, las mujeres siempre han estado presentes en la pesca, usualmente recibiendo el producto, procesando y comercializando.
Por esto, son un eslabón importante para la continuidad de los esfuerzos de pesca sostenible que emprenden los pescadores.
En ese sentido, las mujeres de la cooperativa Mujeres del Desierto y Mar tienen por objetivo continuar el trabajo que emprenden sus esposos desde hace 10 años de hacer una pesca sustentable de la jaiba y otras especies, y cerrar la cadena de valor para que todos los beneficios queden dentro de su comunidad.
Fue en 2021 cuando CEDO exploró la posibilidad de dar el siguiente paso en la cadena de valor de la jaiba hacia el procesamiento, donde se prepara para su comercialización e incluye la cocción, descarne y empaquetado al vacío.
“Sabemos que es muy importante tener buenas prácticas para una sostenibilidad de la pesca pero, ¿cómo le hacemos para que a estos pescadores les vaya mejor y que la comunidad se beneficie?”, señaló Paloma Valdivia, gerente de educación en CEDO.
Así que en colaboración con la fundación ProEmpleo, que se dedica a brindar herramientas para crecer emprendimientos, identificaron potenciales emprendimientos enfocados en mujeres en el ejido susceptibles de ser fortalecidos.
En esa convocatoria el grupo de 12 mujeres de entre 40 y 50 años alzaron la mano para conformar una cooperativa dedicada inicialmente al procesamiento de jaiba. Así que desde 2021 se han capacitado en cuestiones tanto técnicas como prácticas de manufactura y de manejo de alimentos que exige la ley, y en cuestiones de organización interna y habilidades blandas. “Porque ellas finalmente son procesadoras de jaiba. No son empresarias”, señaló Valdivia.
Actualmente están a punto de iniciar la etapa de producción, procesamiento y comercialización, señaló Loaiza.
La organización SmartFish ha acompañado al grupo asesorándolas en materia de valor agregado y mercados, y también les otorgó un financiamiento para capacitarse en el modelo de rescate de valor, en el que aún se encuentran.
“Esta organización se dedica a ver cómo darle valor agregado a estos productos pesqueros con el objetivo de que los pescadores que tienen estas buenas prácticas puedan acceder a mercados que les paguen más por un producto bien pescado y procesado”, señaló Valdivia.
Otro de los grandes pasos que han dado ha sido la rehabilitación de la planta de procesamiento de los socios de la Cooperativa de Bahía San Jorge, que son quienes les venden la jaiba. Ellos les dieron la planta en comodato y con el apoyo de CEDO, han logrado rehabilitarla.
El proceso implicó reconectar la luz, restaurar paredes, techos, comprar equipamiento de congelación, de empaque al vacío, una máquina de hielo, bombas de agua, cubrir los pisos con pintura epóxica, habilitar una zona de recepción, para cocimiento y cuartos fríos.
“La cooperativa y el ejido les dieron autorización para rehabilitar un espacio en la planta de procesamiento viejita que estaba toda deteriorada porque nadie la está utilizando. Ya se logró, está equipada, faltan algunas cosas mínimas que poco a poco iremos adquiriendo. Ese fue el gran logro del año pasado”, señaló Valdivia.
El último salto
Evento de inauguración de la planta de procesamiento de la Cooperativa Mujeres del Desierto y Mar. Fuente: CEDO.
A pesar del gran camino recorrido por la cooperativa en los últimos cinco años, quedan algunos retos pendientes como la formalización de la cooperativa ante la Secretaría de Hacienda para que puedan facturar y otros detalles administrativos.
También van a buscar la certificación de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios para el procesamiento y de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos para la exportación.
Y el reto más inmediato es conseguir compradores para iniciar la producción comercial. Hasta ahorita han hecho algunas producciones piloto de 50 y 100 kilogramos, pero en marzo de 2026 quieren procesar 750 kilogramos de jaiba para obtener 120 kilogramos de carne.
Además, esta producción incluirá una técnica diferente de descarne, que implica empacar por separado las piezas de la jaiba.
“Es el proyecto más ambicioso que tenemos, pero es la mejor opción ahorita para autoemplearnos y dar trabajo a más mujeres. Estamos listas”, señaló Citlali Flores, socia de la cooperativa.
Aunque actualmente los pilotos han sido con jaiba, las mujeres dicen que no quieren limitarse y pretenden en el futuro procesar todo el producto del mar que se saca en la región para así tener trabajo la mayor parte del año.
“Queremos que reviva todo, que haya más movimiento todo el año porque sí ha estado muy decaído el pueblo por falta de ingresos. La mayor motivación es que beneficie a toda la comunidad, y no solo ahorita, sino también para las futuras generaciones”, señaló Citlali Flores.

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