Nereuz, una startup tecnológica liderada por mujeres para el monitoreo acuícola

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Fuente: Nereuz.

En la acuicultura estimar la cantidad de especies cultivadas en el fondo marino suele implicar sacarlos del agua, someterlos a estrés e incluso provocar su muerte. También expone a quienes se sumergen en el mar para realizar los monitoreos, ya que muchas veces no cuentan con la capacitación ni el equipo adecuado.

Frente a ese escenario, la startup peruana Nereuz desarrolló una tecnología que trabaja con inteligencia artificial, cámaras y visión por computador, que permite medir y contar las especies acuícolas sin extraerlas de su entorno, reduciendo tiempos, riesgos y pérdidas, con fines de control productivo.

Nereuz fue una de las 10 empresas seleccionadas en 2026 por Women in Ocean Food, un programa filantrópico de entrenamiento ejecutivo organizado por Conservation International Ventures y Hatch Blue, que culminó en un evento público donde presentaron sus proyectos el 5 de febrero en La Paz, Baja California Sur.

Este proyecto representado por Rosa Ventura, quien se desempeña como directora financiera (CFO) de Nereuz, mostró cómo las mujeres generan iniciativas innovadoras para resolver problemas en la acuicultura.

Cómo funciona la tecnología

Interiores 900x600.jpgVisor de la tecnología detectando concha abanico en el fondo marino. Fuente: Nereuz.

En Perú la concha de abanico es una de las especies más cultivadas y exportadas. Nereuz comenzó trabajando con productores del norte del país. Su primera propuesta fue usar robots submarinos con cámaras e inteligencia artificial para estimar biomasa —volumen de una especie— mediante transectos, pero resultó poco práctica para los productores.

El equipo desarrolló entonces un mecanismo más ligero y de bajo costo que se introduce en el mar, toma fotografías y genera muestreos por metro cuadrado.

“Ya no tienen que arriesgarse para sumergirse y hacer los monitoreos. La herramienta captura las imágenes, las envía a la plataforma y genera un reporte productivo igual al que ellos trabajan. Simplificamos un trabajo muy empírico y obtuvimos una solución específica para la estimación”, explicó Ventura.

El primer paso del proceso es capturar a la especie en fotografía o en video, posteriormente, el equipo etiqueta las especies de forma manual y personaliza el conjunto de datos para entrenar el modelo, explica Nadia Quispe, ingeniera en sistemas y responsable del área de inteligencia artificial en Nereuz.

“Trabajamos con modelos de vanguardia como YOLO, un modelo de detección de objetos eficiente que puede aplicarse en tiempo real para la detección y conteo. Una vez que tenemos el modelo personalizado, aplicamos técnicas de seguimiento para evitar duplicidad”, detalló.

El sistema puede integrarse a cámaras o drones que capturan imágenes automáticamente, o utilizarse mediante la plataforma Sampling AI, donde los usuarios suben fotos y videos que son procesados para generar reportes de biomasa y estimaciones de talla.

La herramienta ya fue aplicada para monitorear erizos, soles de mar, anémonas, truchas arcoíris y langostinos, y cuenta con dispositivos para muestreos por transecto, cuadrantes y jaulas flotantes.

Interiores 900x600-2.jpgDispositivo para monitorear recursos acuícolas por cuadrante. Fuente: Nereuz.

Expansión a otros ecosistemas

Aunque Nereuz nació enfocada en recursos acuícolas y acuáticos, en el último año ha recibido solicitudes de otros sectores.

“Nos han llamado de los sectores de conservación y monitoreo ambiental. Vemos el potencial en otras especies y ecosistemas. El reto más grande es trabajar en el agua; fuera de ella es más sencillo, aunque existen otros desafíos de conectividad y electricidad”, señaló Ventura.

La empresa ha sido convocada para monitorear aves en un Área Natural Protegida, donde además de estimar biomasa identificaron patrones de vuelo. También realizaron un demo para evaluar el impacto de la minería en pingüinos y fueron contactadas para monitorear alpacas, clave para la industria textil peruana.

Para Ventura la tecnología es especialmente útil en ecosistemas de difícil acceso o donde el monitoreo implica riesgo para guardaparques o biólogos. “Tener estas alternativas ayuda muchísimo”, afirmó Ventura.

Mujeres en la economía azul

Durante dos semanas, un grupo de 10 equipos de América Latina y El Caribe, entre ellos el de Nereuz, se reunieron en La Paz, para recibir talleres y mentorías en finanzas, mercadotecnia y comunicación como parte del programa Women in Ocean Food.

“Nuestra visión es crear un mundo donde las mujeres lideren la innovación alimentaria y oceánica creando empresas que restauren los océanos y las comunidades”, explicó Mariana Flores, Community Manager de Hatch Blue en América Latina durante el evento Women in Ocean Food.

Gracie White, directora de Global Ocean Investments, señaló que el programa interviene en etapas tempranas, cuando muchas mujeres quedan fuera del proceso para recibir inversiones.

Para Ventura, participar en este evento fue clave para definir el rumbo de la start up que de momento consiste en buscar mercados internacionales. 

Actualmente, realizan sus primeras ventas y exploran alianzas, entre ellas con la productora de algas más grande de América, en Venezuela.

Durante el encuentro se entregaron reconocimientos de mejor pitch para TIDE, de Venezuela; de la empresa más invertible para la argentina Erisea; y de la mejor colaboradora recayó en Gabriela Villouta, de la chilena Bioproc, por su contribución al fortalecimiento de la red regional de emprendedoras.

En tres ediciones este programa ha apoyado 46 proyectos de 17 países, que hoy emplean a 750 personas —en su mayoría mujeres— y sostienen cadenas de suministro que benefician a más de 8 mil personas.

Escrito por

Daniela Reyes

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