La llegada de nuevos desarrollos náuticos a la costa yucateca enciende preocupaciones sobre el futuro ambiental de Progreso, uno de los municipios costeros que en los últimos años ha enfrentado transformaciones aceleradas vinculadas al turismo, la expansión inmobiliaria y la infraestructura marítima.
En ese contexto, recientemente se presentó el proyecto “Yucatán Marina Club”, impulsado por directivos de R4 y Mazza Capital, quienes lo describieron como un desarrollo que busca “redefinir la relación entre el mar, la vivienda y el turismo” en la entidad.
El complejo estará ubicado dentro del puerto de abrigo de Yucalpetén, a unos 40 kilómetros de Mérida, y abarcará más de 55 hectáreas. El plan contempla una marina con capacidad para más de 250 embarcaciones en agua y 300 en tierra, además de áreas residenciales, comercios, departamentos, un malecón peatonal y espacios públicos.
Con una inversión estimada de 8 mil millones de pesos, el proyecto fue presentado como el primer complejo residencial náutico con marina y comercio en el estado.
Durante la presentación, empresarios y arquitectos aseguraron que contará con estudios ambientales, oceanográficos y de mecánica de suelos que respaldan su viabilidad técnica.
Entre sus componentes destacan canales artificiales que conectarán lotes residenciales, amenidades y áreas de embarque, bajo un esquema que según sus desarrolladores prioriza la navegabilidad, la seguridad y la relación con el entorno costero.
Se estima que así serán las torres habitacionales. Foto: Yucatán Resort Marina.
El plan incluye además un malecón peatonal frente a la marina con comercios y oferta gastronómica, así como un corredor denominado “Paseo Manglares”, diseñado como sendero entre áreas verdes para conectar espacios públicos y privados dentro del complejo.
La propuesta incorpora un restaurante insignia dentro de la Casa Club, un mercado enfocado en productos locales, así como un centro integral de actividades marítimas que contempla escuela de vela y navegación, renta de embarcaciones, área wellness, piscina, salón de eventos y servicios especializados vinculados a la actividad náutica.
Los desarrolladores han señalado que el proyecto busca consolidar un modelo residencial y turístico asociado al “marina living”, una tendencia que se expande en distintas zonas costeras del sureste mexicano.
Académicos advierten presiones acumuladas en la costa:
Académicos que se especializan en temas costeros advirtieron que la costa yucateca ya enfrenta presiones ambientales crecientes derivadas del aumento de desarrollos inmobiliarios en pequeña y gran escala.
Eduardo Batllori Sampedro, investigador del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), en el Departamento de Ecología Humana, señaló que la región ha pasado de un modelo de viviendas veraniegas dispersas a complejos verticales de alta densidad que demandan grandes cantidades de agua, energía y servicios en una franja costera vulnerable.
Advirtió que uno de los principales riesgos para la costa es la disponibilidad de agua y el avance de la salinización del acuífero, aumento del nivel del mar, un fenómeno que podría intensificarse por el cambio climático y el incremento de la extracción para abastecer nuevos desarrollos turísticos y residenciales.
“Hoy por hoy, cuando hacemos los balances de agua a nivel de zonas geohidrológicas y considerando las concesiones otorgadas, pues ya no hay tanta disponibilidad de agua”, explicó. También alertó que la disminución de recarga hídrica puede afectar ecosistemas costeros, cenotes y especies que dependen del flujo subterráneo.
Batllori agregó que la expansión inmobiliaria en la costa incrementa la generación de residuos y aguas residuales en municipios que aún presentan rezagos en la infraestructura de tratamiento y de disposición final.
“Muchas localidades costeras, así como tierra adentro, carecen de plantas funcionales de tratamiento de agua y continúan dependiendo de fosas sépticas, lo que deriva en contaminación del acuífero y afectaciones a la calidad del agua en playas”, indicó.
El académico sostuvo que ante la llegada de proyectos de mayor escala, será necesario fortalecer la regulación urbana y ambiental en la costa yucateca, además de revisar la capacidad de carga de las zonas más vulnerables.
“Nos estamos quitando la defensa natural que tenemos ante las inclemencias del tiempo y eso va a jugar en nuestra contra”, advirtió al referirse a la pérdida de vegetación costera y los riesgos asociados a huracanes, erosión y aumento del nivel del mar.
Cada vez más se planean proyectos a gran escala en la costa yucateca. Foto: Yucatán Resort Marina.
No es la única nueva marina:
El auge de proyectos náuticos y residenciales no se limita a Yucatán Marina Club, pues a esta oferta se suma el proyecto Yucalpetén Resort Marina, un desarrollo inmobiliario y turístico de lujo promovido como “el nuevo lifestyle de la costa yucateca”, enfocado en turismo residencial, experiencias náuticas y alta plusvalía.
El complejo contempla una zona residencial integrada, en su primera etapa, por 139 departamentos, 13 penthouses y 25 villas con acabados de lujo, además de contar con vistas al mar, canales y marina privada. El desarrollo también proyecta un beach club, un village comercial y una marina con capacidad para embarcaciones de más de 40 pies.
De acuerdo con la información difundida por los desarrolladores, SIMCA, Kaua Real Estate y Desur, el proyecto incluirá más de 40 amenidades, entre ellas albercas, gimnasio, spa, restaurantes, bares, business center, salón de eventos, valet parking, concierge, elevadores a la playa y áreas recreativas para familias y menores.
Falta de planeación integral en la costa:
Para Christian Appendini, investigador del Laboratorio de Ingeniería y Procesos Costeros del Instituto de Ingeniería de la UNAM en Sisal (LIPC-II), uno de los principales problemas en Yucatán no radica únicamente en el tamaño de los desarrollos, sino en la falta de planeación integral sobre cómo crecer en la costa.
El especialista recordó que los problemas de erosión en comunidades como Chelem no son recientes y comenzaron incluso antes del auge actual de complejos turísticos y residenciales. Explicó que construcciones pequeñas o grandes pueden generar impactos si no existen estudios, regulación y coordinación entre autoridades, desarrolladores, habitantes y especialistas sin fines de lucro.
“No necesariamente porque llega un gran hotel o una zona residencial grande vamos a tener efectos negativos; pueden ser desarrollos pequeños. El problema es que no hay planeación y la gente construye como quiera”, señaló.
Las marinas son también proyectos que tienen impactos en las costas yucatecas. Foto: Yucatán Resort Marina.
Appendini advirtió que muchas afectaciones costeras se atienden de forma aislada, cuando la dinámica litoral funciona como un sistema interconectado. Por ello, consideró necesario establecer unidades de gestión costera que permitan estudiar y atender integralmente distintos tramos del litoral yucateco.
También mencionó que la falta de estudios técnicos adecuados sigue siendo un problema recurrente, pues algunos desarrolladores minimizan o evitan este tipo de análisis hasta que enfrentan erosión o pérdida de playa en sus predios.
“Desarrollar en la costa es de las cosas que no se pueden hacer así nada más”, advirtió al insistir en que los proyectos deben incorporar planeación de largo plazo, estudios serios y mecanismos de coordinación entre gobiernos, comunidades y sector privado.
A su vez, Paulo Salles Afonso de Almeida, investigador del Laboratorio de Ingeniería y Procesos Costeros y del Laboratorio Nacional de Resiliencia Costera (coordinado y liderado por la UNAM), comentó que la situación ambiental de la costa yucateca debe analizarse en un contexto donde coinciden los efectos del cambio climático (más y mayores tormentas, aumento del nivel del mar), la variación estacional del nivel del mar (+/- 15 cm todos los años; fenómeno no tomado en cuenta en casi ningún diseño de desarrollo costero) y el crecimiento acelerado de infraestructura y urbanización en zonas costeras.
El especialista explicó que el aumento gradual del nivel del mar, junto con fenómenos meteorológicos más intensos, así como la destrucción de la vegetación de playa, incrementa la vulnerabilidad de playas, dunas y asentamientos cercanos al litoral. A ello se suma la expansión de desarrollos inmobiliarios y turísticos en un estado que atraviesa un fuerte auge urbano y demográfico.
Salles consideró que uno de los principales desafíos continúa siendo la aplicación efectiva de reglamentos ambientales y urbanos, así como la revisión técnica a profundidad de las manifestaciones de impacto ambiental. Para ello, considera que es fundamental actualizar y hacer valer el POETCY, así como actualizar los Planes de Desarrollo Urbano (PDU) y los Programas de Ordenamiento Ecológico en la angosta franja costera de Yucatán. Sin ello, será imposible actualizar los diversos reglamentos necesarios para que los desarrollos encaminen sus esfuerzos a diseños sustentables y resilientes.
En Yucatán ya existe un nicho para estos proyectos. Foto: Yucatán Resort Marina.
También advirtió que distintas zonas costeras de Yucatán presentan erosión crónica y pérdida de playa, una situación que responde tanto a procesos naturales como a alteraciones humanas acumuladas sobre el litoral. El caso más crítico es en Chelem, donde no sólo las escolleras del puerto de Yucalpetén interrumpen el flujo natural de arena de Este a Oeste - como en todos los puertos de abrigo -, sino que la “sombra” que genera el puerto de altura genera gradientes de transporte litoral que resultan en una erosión más acelerada que en otras localidades costeras del estado.
El investigador subrayó la importancia de conservar dunas y vegetación costera, debido a que funcionan como barreras naturales frente a tormentas, oleaje y huracanes. En los múltiples casos en los que ya no hay dunas que conservar, es aún posible diseñar soluciones integrales que permitan la recuperación gradual de dunas que entonces se podrán vegetar.
Lo preocupante de estos proyectos es la dimensión. Foto: Yucatán Resort Marina.
Señaló que lo que no puede seguir sucediendo es que las supuestas soluciones sea parciales, sólo para unas cuantas residencias, en lugar de que haya una coordinación para que los fondos que sí están dispuestos a invertir los propietarios, complementado con otros fondos estatales, federales y/o internacionales, se canalicen al diseño de soluciones integrales.
Las soluciones parciales recuperan rápidamente pequeñas franjas de litoral, pero casi inmediatamente producen afectaciones importantes en predios vecinos, y se termina generando una epidemia de implementaciones individuales. Eso es lo último que necesita la costa para volver a equilibrarse, y por el contrario, sólo incrementa el problema.
“La atención de estos problemas requerirá coordinación entre autoridades, comunidad científica, habitantes y sector privado. Sí estamos a tiempo”, afirmó al ser cuestionado sobre la posibilidad de fortalecer la regulación costera, aunque insistió en que será necesario actualizar instrumentos de ordenamiento territorial y construir mecanismos de diálogo entre distintos actores involucrados en el desarrollo de la costa yucateca.
Los habitantes son testigos de los cambios en sus costas:
Causa Natura Media solicitó entrevista con Roger Góngora García, subsecretario de Inversión, Comercio e Industria de la Secretaría de Fomento Económico y Trabajo (Sefoet), quien participó públicamente en la presentación de “Yucatán Marina Club”; sin embargo, no hubo respuesta.
Mientras los nuevos desarrollos avanzan sobre la costa yucateca, habitantes de Progreso aseguran que los cambios en el litoral ya son visibles desde hace varios años.
Mario Canto, pescador y habitante del puerto, señaló que en distintas zonas costeras el mar ha ido ganando terreno de manera paulatina.
“Muchas casas que antes tenían buen margen de playa ahora ya tienen el mar encima”, comentó.
Indicó que sitios como Chicxulub, Chelem y Chuburná muestran señales cada vez más evidentes de erosión costera.
“Cada vez es más notorio el avance del mar”, dijo al recordar que incluso en el malecón de Progreso ya se han realizado trabajos para recuperar parte de la playa.
Aunque consideró que actualmente el problema afecta principalmente a viviendas ubicadas en primera línea de costa, advirtió que será necesario implementar medidas preventivas antes de que las afectaciones aumenten en los próximos años.
“Por ahora deben realizar un proyecto preventivo, porque ahorita no nos afecta directamente a todos, pero conforme pasen los años se tendrá que realizar”, expresó.
* Este artículo fue escrito por Itzel Chan, quien cubre comunidades costeras gracias al apoyo del programa Report for the World.


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