La planta de amoníaco más grande de América Latina está en construcción en Sinaloa, con gran oposición ciudadana que exige su cancelación, debido a que se instaló sobre el sistema lagunar de Santa María-Topolobampo-Ohuira, un sitio Ramsar de importancia internacional para aves migratorias y la pesca local.
Para la realización de este artículo se solicitó una entrevista a la empresa GPO Planta de fertilizantes pero hasta el momento de la edición no se recibieron las respuestas del cuestionario enviado.
Delegación mayo-yoreme en Alemania
Gas y Petroquímica de Occidente, la empresa promovente, forma parte del grupo de empresas Proman, y es financiada principalmente por el banco alemán kfW-IPEX.
El 24 de marzo una delegación del colectivo en defensa del territorio y medio ambiente ¡Aquí No! viajó a Alemania y presentó una queja formal ante el banco KfW- IPEX, en un intento por visibilizar las deficiencias y riesgos del proyecto en el país que lo financia.
“El banco alemán es público, entonces hay un respaldo gubernamental al proyecto porque el dinero al fin de cuentas termina siendo público”, señaló Campero.
Lo que esperan de toda esta estrategia es que el banco desinvierta en el proyecto debido a que consideran que es un proyecto inviable para la bahía y las personas que habitan en ella.
“Lo correcto sería desinvertir, y si se detiene el flujo de dinero, eso pondría en muchos problemas a la empresa GPO para continuar el proyecto. Cuando un proyecto ya está en construcción, la batalla es más difícil, pero eso no significa que sea imposible. Hay proyectos que se han detenido en diferentes momentos y en los que se ha logrado que no se materialicen”, señaló Campero.
Sobre el proyecto
El proyecto fue anunciado en 2013 por la empresa promovente y ese mismo año solicitó la autorización de impacto ambiental ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), que lo aprobó de manera condicionada en abril de 2014.
De acuerdo con la resolución, al proyecto le autorizaron la construcción y operación de una planta para la producción de amoníaco anhidro con una capacidad de 2 mil 200 toneladas por día que incluye un gasoducto de mil 830 metros de longitud; y un ducto para el transporte de amoníaco de 9 mil metros de longitud.
Además, una planta desaladora que descargará cerca de 812 metros cúbicos por hora a la bahía; una planta de aguas residuales; y líneas de conducción de aguas de mar y tubería de descarga de aguas residuales. Todo en un predio de 202.57 hectáreas.
De acuerdo con el sitio web de la empresa, la planta ayudará a reducir la dependencia del país de los fertilizantes importados y apoyará la sostenibilidad agrícola nacional proporcionando un suministro estable y sostenible de fertilizantes a los agricultores de todo el país.
En 2025 la planta avanzó en su construcción y ha enfrentado fuertes cuestionamientos por parte de las comunidades indígenas mayo-yoreme de la región quienes aseguran que la consulta pública del proyecto fue tramposa, al ampliar la zona a consultar y así conseguir votos a favor de otras comunidades.
“Bajo ese pretexto se impulsó la construcción, pero el pueblo mayo-yoreme sigue sin dar su consentimiento”, señaló Claudia Campero, coordinadora de justicia climática en la organización Conexiones Climáticas.
El impacto de la planta en la bahía de Ohuira
“La bahía de Ohuira ha estado bajo la amenaza de proyectos de gas desde que se construyó el gasoducto El Encino - Topolobampo, que pretende alimentar diferentes proyectos, entre ellos la planta de amoníaco de GPO”, explicó Campero.
La planta pretende producir 2 mil 200 toneladas métricas de amoníaco al día cuando esté terminada. Sin embargo, su operación significaría el colapso ecológico-social del sistema lagunar Santa María-Topolobampo-Ohuira, que es un humedal considerado sitio Ramsar por su alto valor ecológico, señala el comunicado publicado por la Coordinación Alemana por los Derechos Humanos en México.
Eventualmente esto ocasionaría la pérdida del sustento y entorno de las comunidades indígenas locales, añade.
“Es un proyecto que busca exportar a través de buques enormes que tienen un impacto muy grave a nivel bahía, porque es una bahía muy poco profunda donde la gente vive de la pesca artesanal de camarón, jaiba y moluscos tanto para alimentarse como para venderlo. Y toda esa forma de vida está en riesgo”, señaló Campero.
Durante el proceso de evaluación de impacto ambiental, la empresa declaró que en la zona de instalación no se haría remoción, poda o trasplante de manglar, por lo que no violaría el artículo 60 TER de la Ley General de Vida Silvestre, lo cual fue respaldado por la presidencia municipal y el gobierno estatal.
De acuerdo con la Norma Oficial Mexicana NOM-022-SEMARNAT-2003, toda actividad productiva debe instalarse a 100 metros de la vegetación de los humedales costeros. Sin embargo, la Semarnat autorizó que no cumpliera con dicha medida y la compensara con la reforestación de manglar en un área de 21 mil metros cuadrados.
El proyecto señala en su sitio web que se instaló en el sitio debido a que era un área desarrollada, sin vegetación ni fauna, y por lo tanto, no afecta los servicios ecosistémicos del sitio Ramsar.
Asimismo, debido a que la zona, hábitat del camarón, estaba deteriorada por la actividad industrial, el proyecto se comprometió a recuperar la bahía mediante la mejora de la calidad del agua, la rehabilitación del hábitat y la repoblación del camarón azul.
Sin embargo, Campero señala que tanto la empresa como la autoridad solo evalúan su impacto en el sitio donde se va a instalar, y no en los alrededores del proyecto, ni en los impactos socioculturales.
“Al afectar la bahía, también se ve afectada la cosmovisión indígena que tiene una conexión muy fuerte con este sitio de forma integral”, señaló.
Expectativas del futuro
Topolobampo es un puerto industrial y turístico en Sinaloa, donde no solo hay interés de construir una planta de amoníaco, sino que recientemente también buscaba instalarse una terminal de exportación de gas fósil, sin embargo, Sempra Infrastructure, la empresa promovente canceló el proyecto en marzo de 2026.
“La victoria más destacada en este momento definitivamente es la cancelación de Vista Pacífico. Y, si se cayó Vista Pacífico, se pueden caer fácilmente Saguaro, Amigo LNG y la planta de amoníaco, y en eso estamos trabajando”, señaló Campero.
Igual en la bahía de Ohuira está en construcción la planta Mexinol que producirá metanol, requerirá suministro de gas fósil y será la más grande del mundo, de acuerdo con Rubén Rocha, gobernador de Sinaloa.
“En un solo espacio tenías tres proyectos. Ya te deshiciste de uno (Vista Pacífico), pero tienes dos (Planta GPO y Mexinol) que son amenazas fuertes para la vida y que están totalmente relacionados con un interés de colocar el gas que le sobra a Estados Unidos, darle un valor agregado y venderlo”, explicó Campero.

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