El dolor que acompaña al mar: las secuelas invisibles de la pesca en Yucatán

La espalda recuerda cada bloque de hielo cargado al amanecer. Los hombros conservan el rastro de miles de metros de línea recuperados a mano. Las rodillas acumulan años de equilibrio sobre embarcaciones que nunca dejan de moverse.
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Foto: Itzel Chan.

La espalda recuerda cada bloque de hielo cargado al amanecer. Los hombros conservan el rastro de miles de metros de línea recuperados a mano. Las rodillas acumulan años de equilibrio sobre embarcaciones que nunca dejan de moverse.

Aún no amanece en San Felipe cuando José Chi se sienta al borde de la cama antes de iniciar la jornada. La espalda tarda en responder. También los hombros. Con más de tres décadas trabajando en el mar, los dolores aparecen antes que el primer café. No son consecuencia de una mala noche de sueño, sino de años cargando capturas, jalando líneas, manipulando redes y manteniendo el equilibrio sobre embarcaciones pequeñas durante jornadas que pueden extenderse por horas.

“¿Qué le va a hacer uno? Pues es lo que hay y la verdad es que uno se acostumbra al dolor. Ya con el paso del día se quita”, mencionó.

buzos 7.jpgLos pescadores dan por hecho que deben vivir con dolor por el tipo de actividades que realizan. Foto: Itzel Chan.

En Yucatán, alrededor de 13 mil pescadores dependen directamente del mar para obtener ingresos y sustento. Sin embargo, detrás de una de las actividades económicas más importantes de la costa existe una realidad poco visible y es el desgaste físico que se acumula durante años de trabajo.

En las comunidades pesqueras del estado, muchos hombres aprenden a convivir con ese desgaste silencioso. A veces lo atribuyen a la edad, otras veces simplemente continúan trabajando.

Aunque suele asumirse como parte natural del oficio, investigaciones realizadas en comunidades pesqueras de Yucatán muestran que el dolor musculoesquelético es una condición frecuente entre quienes se dedican a la pesca artesanal.

Estudios desarrollados desde la Universidad Marista de Mérida documentan que hasta el 79 por ciento de los pescadores reporta dolor en al menos una región del cuerpo. Las zonas más afectadas son la espalda baja, los hombros y el cuello.

Porcentaje.jpgEstas son las zonas de dolor más frecuentes en pescadores. Foto: Universidad Marista. 

"Nos acostumbramos a vivir con el dolor. Lo vemos como parte de nuestra normalidad, cosa que no debería ser", explicó Oswaldo Huchim Lara, médico, investigador y docente de la Universidad Marista, quien durante más de 15 años ha trabajado junto a comunidades pesqueras de Río Lagartos y San Felipe.

El especialista señaló que las afectaciones no aparecen de manera repentina y son consecuencia de años de cargar hielo y capturas, jalar redes, manipular líneas de pesca, mantener posturas incómodas y realizar movimientos repetitivos en condiciones de inestabilidad sobre embarcaciones pequeñas.

Itzel Chan 8.jpgLas redes se vuelven muy pesadas cuando obtienen captura. Foto: Itzel Chan.

Además, las investigaciones realizadas junto con sus colegas Daryem Martínez García, Aranzazu Cueva Cantón y Ana Teresa García Naranjo-Urzaiz, identificaron que cerca del 90 por ciento de los pescadores evaluados presentaba sobrepeso u obesidad, una condición que incrementa la carga física sobre la columna vertebral y las articulaciones.

"El deterioro no ocurre de un día para otro. Es el resultado de años de esfuerzo, con poca recuperación entre jornadas intensas", explicó.

Más allá del dolor cotidiano

Las lesiones asociadas a la actividad pesquera van más allá del cansancio acumulado y de acuerdo con Huchim Lara, algunas molestias pueden estar relacionadas con secuelas de largo plazo derivadas del buceo, una práctica común en diversas pesquerías del litoral yucateco.

Durante décadas, el investigador ha estudiado la enfermedad por descompresión, una condición que ha afectado a cientos de pescadores en la península y que cobró especial atención durante el auge de la pesquería de pepino de mar debido al incremento de accidentes y fallecimientos asociados al buceo.

2 Xavier Basurto.jpgLa actividad de buceo es una de las más desgastante para los pescadores. Foto: Xavier Basurto.

Sin embargo, existe otra condición menos conocida: la osteonecrosis disbárica, una enfermedad que provoca la muerte progresiva del tejido óseo en articulaciones como la cadera, rodillas y hombros.

Investigadores de la Universidad Marista, en colaboración con especialistas de las universidades de California en San Diego y Los Ángeles, realizaron estudios radiográficos a cerca de 80 pescadores de la costa yucateca. Los resultados mostraron que entre seis y siete de cada diez participantes presentaban indicios de osteonecrosis.

"La persona primero siente dolor. Después llega un momento en que la articulación se va deteriorando y puede perder movilidad", explicó el investigador.

IMG_4069.jpgTrabajar siempre manteniendo el equilibrio dentro de las embarcaciones, es un reto. Foto: Itzel Chan.

En algunos casos las consecuencias pueden ser incapacitantes. Huchim Lara recuerda el caso de un pescador que durante años vivió con dolor crónico hasta que estudios especializados revelaron un daño severo en la cadera. Finalmente requirió una sustitución total de la articulación.

Una salud ocupacional poco visible

Para el investigador, uno de los principales desafíos es que la salud ocupacional de quienes viven de la pesca ha recibido poca atención, pese a tratarse de una actividad físicamente demandante.

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Algunas regiones del cuerpo afectadas según el tipo de pesca. Foto: Universidad Marista.

En uno de esos trabajos que impulsó evaluó a 55 pescadores mediante pruebas de fuerza muscular, movilidad y funcionalidad. Los resultados permitieron identificar patrones de dolor crónico y limitaciones físicas que, en muchos casos, habían sido normalizadas durante años.

Las evaluaciones también mostraron que, aunque muchos pescadores consideran que tienen una buena calidad de vida, varios presentan limitaciones leves en actividades que requieren fuerza, precisión manual o movimientos repetitivos.

Del laboratorio a las cooperativas

Además de publicar artículos científicos, los investigadores buscan que la información regrese a las comunidades donde fue generada.

Estiramientos.jpgEspecialistas proponen este tipo de estiramiento previo a salir a pescar. Foto: Universidad Marista.

Por ello elaboraron materiales de divulgación e infografías con ejercicios sencillos de calentamiento, movilidad y recuperación física que pueden realizarse antes y después de las jornadas de pesca.

Calentamiento.jpgTambién proponen este tipo de calentamiento. Foto: Universidad Marista.

La intención es distribuirlos en cooperativas y espacios comunitarios de localidades pesqueras para promover hábitos que ayuden a reducir lesiones y mejorar la calidad de vida.

"No es fácil cambiar costumbres, pero hemos visto que cuando los pescadores conocen la información y participan en el proceso, sí pueden adoptar nuevas prácticas", señaló Huchim.

 

 

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