El hidrógeno verde avanza en México con capital extranjero y riesgos por suministro de agua

México cuenta con 14 proyectos para la producción de hidrógeno verde. Sin embargo, la mayoría de ellos son impulsados con capital extranjero, mientras el país enfrenta retos como el costo de producción y el uso de agua para generar este energético.
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Foto: Secretaría de Desarrollo Sustentable de Querétaro

México ha acelerado su inversión en producción de hidrógeno verde, un combustible que promete la descarbonización del sector industrial y la disminución de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI). Pero los proyectos enfrentan múltiples retos económicos y de infraestructura, además que su producción requiere altos volúmenes de agua.

El hidrógeno verde es un combustible obtenido a través de la electrólisis, un proceso que descompone el agua utilizando energías renovables como el sol y el viento. Este combustible es visto como un vector energético que permitiría la descarbonización, por ejemplo, al sustituir el diésel y la gasolina que necesita la industria para el transporte y sus procesos industriales, dijo Israel Hurtado, presidente de la Asociación Mexicana de Hidrógeno y Transformación Energética (H2Mexico).

“La industria es la que está buscando impulsar esto (el hidrógeno verde) y es la que necesita descarbonizar porque está bajo la lupa con relación a sus emisiones de gases de efecto invernadero”, dijo Hurtado.

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Proceso de separación de las moléculas del agua para usar el hidrógeno. Crédito: Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Sin embargo, la producción de este tipo de hidrógeno tiene varios retos en el país. La mayoría de proyectos pertenecen a empresas europeas, con poca participación de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), y con un limitado mercado para su aprovechamiento. La Asociación Mexicana de Hidrógeno y Transformación Energética agregó que la producción de hidrógeno verde aún necesita un marco regulatorio específico e incentivos económicos. 

El costo de producción del hidrógeno verde es el doble que el del hidrógeno gris, el cual se produce a partir del gas natural y es alto en emisiones contaminantes. Además, las empresas y organismos gubernamentales aún carecen de la infraestructura necesaria para evitar riesgos de seguridad. 

Empresas extranjeras impulsan la producción de hidrógeno verde

De acuerdo con el colectivo de investigación cartográfica Geocomunes, México cuenta con 14 proyectos de inversión en hidrógeno verde. Estos proyectos sumarían un total estimado de producción de 1 millón 113 mil toneladas anuales de hidrógeno verde, del cual 80% a se concentra en los proyectos privados de Ikal H2 en Nuevo León (124 mil toneladas anuales), Helax Istmo en Oaxaca (180 mil toneladas) y ANEM en Sonora (600 mil toneladas). 

Tan solo dos proyectos de los 14 identificados son programas pilotos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE): uno en la planta geotérmica de Cerro Prieto en Baja California, y otro en el parque fotovoltaico de Puerto Peñasco, en Sonora. 

En diciembre de 2024, la empresa mexicana Ikal Solar anunció la construcción de un parque fotovoltaico para la producción de Hidrógeno Verde en Mina, Nuevo León. Este proyecto contaría con una inversión de 2 mil 572 millones de dólares con una capacidad de 2 mil 865 megawatts (MW) y una producción anual de 124 mil 071 toneladas de hidrógeno verde. 

El proyecto Ikal Solar pronosticaba un uso de 2 millones 633 mil 008 m3/anual de agua bruta. Para ello, se consideró el aprovechamiento de agua subterránea del Acuífero Castaños, mediante la extracción de agua por bombeo de cinco pozos con una productividad de 32 litros por segundo y un tiempo de operación de 12.52 horas al día, para cada pozo. 

De acuerdo con el informe de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), incluida dentro del análisis de impacto ambiental de Ikal Solar, el acuífero Castaños tiene una recarga anual de 18.9 millones de m3/año, descarga natural comprometida de 5. 1 millones de m3 /año, y un volumen de extracción de aguas subterráneas de 16 millones de m3/año. Sin embargo, no cuenta con agua subterránea disponible para aumentar el volúmen a explotar, por lo que su explotación comprometería el acuífero y generaría desequilibrios ecológicos. 

Este acuífero comprende parcialmente al municipio de Castaños de Coahuila y al municipio de Mina de Nuevo León. Estos estados tienen el 23% y 15% de sus municipios con algún tipo de sequía, según el Monitor de Sequía de Conagua con corte al 30 de septiembre de 2026. 

El proyecto Ikal Solar fue cancelado por las autoridades ambientales el 5 de septiembre de 2025 en su resolutivo de la MIA analizada por la Semarnat.  La Secretaría argumentó que el proyecto no es viable ambientalmente, ya que el Acuífero Castaños no contaba con el volumen necesario de agua para abastecer el proyecto, y la construcción de la planta podría generar posibles afectaciones a la flora y fauna. 

Otro caso relevante es el proyecto de hidrógeno verde Neptuno Solar I en San Luis Potosí, de la empresa Gestiones Ambientales del Centro, S.A. de C.V. Este proyecto se encuentra en análisis de su licencia ambiental ante la Semarnat.

Los estudios para el proyecto estiman un consumo de aproximadamente 15 litros de agua para producir un kilogramo de hidrógeno verde. Esto implica que el consumo anual de agua para la producción de este hidrógeno será de 274 mil 000 m3/año. 

Neptuno Solar 1 considera la construcción de una central de generación eléctrica con una capacidad de producción de 165 megavatios en corriente alterna (MWac) y una planta de generación de hidrógeno verde. Yannick Deniau, integrante de Geocomunes, destacó que las plantas de este vector requieren grandes cantidades de electricidad, lo cual implica la construcción de grandes parques fotovoltaicos o eólicos.  

La CFE y la francesa HDF Energy también contemplan un proyecto piloto de Hidrógeno Verde en Puerto Libertad, Sonora, según los planes de negocios 2023-2027 y 2024-2028 de esta empresa. El proyecto contempla una capacidad de 20 MW, el cual se financiará con recursos del fideicomiso de energías limpias. Sin embargo, no hay más información por el momento.  

En total, doce proyectos son impulsados por empresas privadas, todas de capital europeo. La empresa española Dhamma Energy lidera la concentración de proyectos con tres y la francesa HDF Energy con dos, incluida el proyecto Oasis. 

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Listado de Proyectos de hidrógeno verde en México detectados por Geocomunes.

El 10 de septiembre, la CFE anunció el inicio del Proyecto Oasis, un proyecto que combinará energía solar, baterías e hidrógeno verde con el fin de fortalecer el suministro eléctrico en Mulegé, Baja California Sur.

En un comunicado de prensa del 10 de septiembre de 2026, la CFE anunció el Proyecto Oasis, “primero de su tipo en México”, que generará energía solar e incorporará hidrógeno verde como una alternativa para reducir gradualmente el uso de combustibles fósiles. El proyecto contará con una capacidad de 60 MW y un sistema de almacenamiento de energía de 20 MW, con lo que la CFE fortalecerá el suministro eléctrico en Mulegé, Baja California Sur.

Mientras que otro ejemplo de la participación privada en la generación de plantas de hidrógeno verde es la planta de Grupo Infra y Gerresheimer en Querétaro. Esta planta tuvo una inversión de 100 millones de pesos y entró en operación el 8 de octubre de 2025. 

Esta planta, que utiliza agua tratada para el proceso de electrólisis, se ubica en el complejo industrial de Infra y Gerresheimer en Querétaro. El hidrógeno producido por esta planta es utilizado para los procesos farmacéuticos de la empresa.

Según Grupo Infra, esta tecnología representa un avance hacia la descarbonización industrial. Este proyecto se suma a la planta de hidrógeno en San Luis Potosí, y ambas centrales permiten la reducción de alrededor 150 toneladas de CO₂ anuales, de acuerdo con Grupo Infra, propietaria de estas plantas.

En el caso de la planta de San Luis, inaugurada en 2024, la planta tiene una capacidad de 6 mil m3 por día y se utiliza para los procesos de la empresa y otros clientes. Además, reconoce el uso de gas natural y agua desmineralizada. 

Luis Fernando Pérez, integrante de Geocomunes, destacó que los fondos privados están impulsando estos proyectos para cumplir con metas ambientales de disminución de emisiones, las cuales facilitan su acceso a créditos y financiamiento.

No obstante, los proyectos tienen un alto costo de infraestructura y no tienen un mercado potencial para generar ganancias. Ejemplificó que el consumo de hidrógeno ocurre en los procesos industriales de las empresas que lo producen y que el combustible no se exporta debido a su alto costo de transporte y riesgos de seguridad. 

Los especialistas apuntaron que Pemex es el más grande consumidor de hidrógeno en el país, el cual utiliza para sus procesos de refinación. 

“Los proyectos (de hidrógeno verde) no están llegando a tener la decisión final de inversión, es decir, cuando se cumplen todos los permisos y los inversores deciden entregar el dinero para iniciar la construcción (...). Entonces, hay que transformarlo en la materia que tiene mercado. No hay ningún proyecto grande de hidrógeno verde con la decisión final de inversión”, declaró Pérez. 

Agua, costos y falta de infraestructura

El hidrógeno verde se obtiene del agua mediante un proceso electroquímico que se llama electrólisis, en el cual se utilizan electrolizadores, equipos que descomponen la molécula del agua para separar el oxígeno y el hidrógeno, además de capturar el hidrógeno. 

La producción de un kilogramo de hidrógeno verde requiere alrededor de 10 litros de agua y pueden llegar a emplearse hasta 26 litros de agua dependiendo del electrolizador empleado, de acuerdo con el Ministerio de Industria, Energía y Minería de Uruguay. 

En su visualizador de proyectos de hidrógeno verde en México, la organización Geocomunes   mencionó que la producción de hidrógeno y otros productos derivados, tales como el amoniaco verde y el metanol, necesitan de grandes cantidades de electricidad y agua. 

De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), los principales riesgos ambientales de la producción de este hidrógeno son la escasez de agua y la presión hídrica, que consiste en la explotación constante de cuerpos de agua dulces o salados.

Otra de las consideraciones para los proyectos de hidrógeno verde es el alto costo de producción. El estudio “Hidrógeno verde en México: el potencial de la transformación”, elaborado por la agencia alemana de desarrollo sostenible y cooperación (Giz) destacó que el hidrógeno verde es entre un 50% y un 300% más caro que el hidrógeno gris y otros combustibles fósiles. 

En entrevista, Pérez de Geocomunes destacó que la instalación de plantas de hidrógeno verde requiere la construcción de infraestructura asociada, tales como líneas de transmisión, parques fotovoltaicos o eólicos, electrolizadores y ductos para el transporte del hidrógeno o amoniaco.   

Por ejemplo, la inversión requerida para el proyecto Neptuno Solar I fue de 3 mil 931 millones 200 mil pesos, mientras que el proyecto Delicias Solar en Guanajuato, la cual contempla una planta fotovoltaica de generación de energía eléctrica para la producción de hidrógeno verde, requirió una inversión de 1 mil 480 millones de pesos. 

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Planta Fotovoltaica en Puerto Peñasco. Foto: CFE

Ante esta situación, Hurtado destacó que es necesario reducir los costos de electrolizadores, producción y transporte. 

“Hemos visto que los costos han empezado a caer, tal vez no tan rápido como quisiéramos, pero es que el desarrollo tecnológico va de la mano de los electrolizadores”, dijo Hurtado.

La diversidad tecnológica de los electrolizadores ha permitido disminuir la producción de hidrógeno verde a nivel mundial. De acuerdo con la agencia alemana de noticias DW, numerosos fabricantes de electrolizadores, con distintas tecnologías y niveles de potencia, permiten ofrecer electrolizadores a bajo precio. Por ejemplo, Hurtado destacó la existencia de electrolizadores que trabajan con agua salada. 

Deniau destacó que las desalinizadoras de agua de mar también pueden provocar impactos ambientales como contaminación del agua. Por otra parte, mencionó la existencia de proyectos de hidrógeno limpio que pueden utilizar una mezcla de agua salada y dulce para el proceso de electrólisis. 

Por su parte, Iniciativa Climática de México destacó que la reducción en el costo de los electrolizadores hacen atractiva la generación de hidrógeno a partir de energías renovables. Sin embargo, se requiere de una gran cantidad de proyectos para que sus costos se reduzcan aún más.

A pesar de ello, estimaciones independientes destacaron que el hidrógeno verde podría evitar la emisión de 40 MtCO2e (millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente) al año y crear 90 mil nuevos empleos para 2050.

En el sector público, Hurtado señaló que la incorporación del hidrógeno verde en la planeación de CFE permite que dicah tecnología forme parte de la visión de expansión y diversificación del sector eléctrico. La asociación plantea que esto puede abrir oportunidades para desarrollar capacidades, proyectos y cadenas de valor vinculadas con el hidrógeno.

Hurtado destacó que la Cámara de Diputados aprobó la inclusión del hidrógeno verde en la Ley General de Cambio Climático y se espera la aprobación por parte del Senado en este periodo legislativo. Además, mencionó que las autoridades federales están trabajando en los lineamientos y una estrategia nacional de hidrógeno verde en el país.

Por su parte, Deniau subrayó la falta de información en relación a los proyectos de hidrógeno verde en el país, así como de actualizaciones regulatorias por parte de las autoridades. 

El Plan de Desarrollo del Sector Hidrocarburos incluye la producción de hidrógeno verde por parte de Petróleos Mexicanos  (Pemex). La empresa gubernamental buscará desarrollar capacidad operativa entre 2027 y 2030 para abastecer la cadena de valor del combustible sostenible de aviación y, posteriormente, evaluar su incorporación gradual al Sistema Nacional de Refinación y a otras oportunidades comerciales internacionales.

Deniau concluyó que, aunque puede haber una reducción de emisiones de gases invernadero con el uso de hidrógeno verde, el país aún carece de una regulación definitiva que impulse su producción.

Esta pieza es el resultado de la beca “Un Polo a Tierra”, Escuela de Periodismo para la Industrialización Verde en México, patrocinada por la organización Periodistas por el Planeta (https://periodistasporelplaneta.com/).

Escrito por

Oscar Nogueda

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