La estrategia que debe orientar la transición energética de México sigue sin publicarse, siete meses después de que venciera el plazo establecido por la ley.
Mientras el gobierno federal impulsa nueva capacidad renovable, también contempla centrales de ciclo combinado, una expansión que especialistas piden evaluar dentro de una política energética integral.
La Ley de Planeación y Transición Energética, publicada el 18 de marzo de 2025, dio a la Secretaría de Energía 365 días naturales para publicar los instrumentos de planeación del sector. El plazo venció en marzo de 2026.
Para Luca Ferrari, investigador titular del Instituto de Geociencias de la UNAM, la estrategia debe ir más allá de cambiar las fuentes de generación y revisar el modelo de consumo y producción.
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El plan anunciado por Sheinbaum
El 24 de junio, la presidenta Claudia Sheinbaum dedicó su conferencia matutina al Plan de Crecimiento de las Energías Renovables en México. Al presentar el tema, dijo que una de sus principales virtudes era “aumentar la soberanía energética”.“El sol, el viento, la geotermia, son energías disponibles que garantizan soberanía; no necesitamos importar, porque vamos a usar el sol, el viento, la geotermia, la biomasa”, explicó,
La secretaria de Energía, Luz Elena González Escobar, detalló que el plan contempla incorporar 32 mil megawatts de capacidad eléctrica adicional al 2030. De ese total, 22 mil megawatts —alrededor del 70 por ciento— provendrían de fuentes renovables, entre ellas solar, eólica, geotérmica y termosolar.
La CFE también realizará trabajos de mantenimiento y modernización en centrales hidroeléctricas, de acuerdo con el plan. González explicó que el sistema requerirá capacidad firme para respaldar la generación solar y eólica, cuya producción depende de la disponibilidad de sol y viento.
En ese marco, anunció cinco nuevas plantas de ciclo combinado, con una capacidad conjunta de 9 mil 900 megawatts. La funcionaria sostuvo que el aumento de las fuentes renovables permitirá evitar consumo adicional de gas natural. En la misma conferencia afirmó que el plan evitaría la construcción de 55 centrales de ciclo combinado que, de acuerdo con su exposición, habrían sido necesarias para cubrir esa nueva generación.
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“No están sustituyendo el gas, se están sumando”
Ferrari considera que la expansión renovable anunciada por el gobierno no equivale, por sí misma, a una reducción de la infraestructura fósil. “El tema es que se siguen construyendo también centrales de gas, centrales de ciclo combinado”, dice en entrevista con CN Media.
El investigador explica que la generación solar y eólica necesita respaldo cuando las condiciones meteorológicas limitan su producción. Para atender esa variabilidad, señala, se requiere almacenamiento y una planeación que defina dónde instalar nueva capacidad, de qué tipo y en qué proporción. “Las renovables no están sustituyendo el gas, se están sumando”, resume.
Desde su perspectiva, la transición no puede evaluarse únicamente por la cantidad de paneles solares o aerogeneradores que se incorporen al sistema. También debe considerar la demanda total de energía, el uso de materias primas y los efectos ambientales de la infraestructura que se construye. “Tenemos que reducir el consumo de energía y de materias primas”, afirma.
Ferrari añade que una estrategia de largo plazo tendría que revisar el modelo económico y las prioridades de producción, en lugar de asumir que el crecimiento de la demanda eléctrica continuará de manera indefinida.
La planeación y las decisiones de inversión Richard Becker, responsable de desarrollo de proyectos comunitarios y formación en Hackers por Nuestro Futuro, señala que la ley introdujo un cambio al establecer una planeación vinculante para el sector energético.
La Estrategia Nacional de Transición Energética, el Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico y otros instrumentos son los que deben orientar las decisiones sobre infraestructura y generación, dice.
Becker explica que la publicación de la estrategia es urgente porque las decisiones presupuestales y de inversión ya están en marcha. “Nos urge que se publique la estrategia nacional de transición energética y que se abra la discusión para construir futuros más sustentables y justos”.
El integrante de Hackers por Nuestro Futuro cuestiona que el debate se limite a sustituir una fuente de generación por otra. “No solo cambiar electrones fósiles por electrones renovables, sino pensar cómo nos relacionamos con la energía y con el territorio”, plantea.
Para Becker, esa discusión debe incorporar a las comunidades y reconocer su papel en las decisiones energéticas. También pide revisar cómo se clasifican algunas tecnologías. “¿Por qué a partir de la quema de combustibles fósiles se catalogan tecnologías como renovables o limpias?”, pregunta, en referencia al aprovechamiento de calor residual en centrales de ciclo combinado.
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Gas, dependencia y transparencia
Ferrari recuerda que la expansión de la infraestructura de gas comenzó hace varias décadas y se mantuvo a través de distintas administraciones. Las centrales de ciclo combinado y los gasoductos son inversiones de larga duración, por lo que sus efectos se extienden más allá del periodo en que se construyen.
El investigador señala que México depende de las importaciones de gas natural y advierte que la generación renovable no resolverá por sí sola esa dependencia si la demanda sigue aumentando y las nuevas fuentes se incorporan sin desplazar la generación fósil.
También pide mejorar la disponibilidad de información pública para evaluar la política energética. A su juicio, la concentración de datos en las instituciones del sector y los retrasos en su actualización dificultan conocer con oportunidad la producción, el consumo y el comportamiento de los hidrocarburos.
“Se necesita información mensual, detallada y accesible”. Ferrari plantea que una estrategia debe considerar el conjunto del sistema energético, incluido el transporte, que representa una parte importante del consumo nacional.
La expansión de la electricidad renovable, dice, debe acompañarse de medidas que reduzcan el uso de combustibles y la demanda energética. Proyectos anunciados y permisos aprobados La CFE ha reportado la entrada en operación de varias centrales entre 2025 y 2026, y mantiene proyectos de ciclo combinado previstos para 2030 en Tula, Mazatlán, Altamira y Salamanca.
Son cinco nuevas centrales de ciclo combinado incluidas en el plan presentado por Sheinbaum en junio, además de cuatro proyectos que la CFE proyecta para 2030. Becker insiste en que la discusión debe incluir el destino de los recursos públicos y las consecuencias de las decisiones energéticas para las comunidades.
“A nadie le importan los electrones, pero nos importan nuestros derechos”, dice. Ferrari coincide en que la transición debe incorporar criterios sociales y ambientales, además de los tecnológicos. “Se tiene que considerar también la justicia social”, afirma.
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