Los buques de Amigo GNL podrían convertirse en una vía de entrada de especies invasoras al Golfo de California, lo que pone en riesgo directo a la biodiversidad de la Isla San Vicente y la Isla Pájaros, ecosistemas frágiles con alta presencia de especies endémicas y aves migratorias que podrían sufrir desplazamiento o pérdida de hábitat.
El agua de lastre y los organismos adheridos a las embarcaciones pueden trasladarse entre regiones y establecerse en nuevos ecosistemas, lo que afectaría a las especies que habitan la zona, alerta la organización Nuestro Futuro.
Nora Cabrera Velasco, directora general y fundadora de Nuestro Futuro A.C., enumera en entrevista el conjunto de afectaciones ambientales relacionadas con la operación de la Terminal de Licuefacción y Almacenamiento LNG Amigo en Guaymas, Sonora, que se encuentra detenida judicialmente de manera temporal, en tanto se resuelve un amparo promovido por la organización.
Entre los riesgos que destaca Nora Cabrera están el tránsito permanente de buques, las colisiones con cetáceos, el desplazamiento de fauna, los dragados, los sedimentos, la calidad del agua, las emisiones de gases de efecto invernadero y la introducción de especies invasoras.
“Tenemos un proyecto con un nivel de impactos acumulativos”, señala.
Nora pone atención en la llegada de organismos de otras regiones mediante las embarcaciones. “Para que los buques puedan venir nivelados necesitan venir cargados de agua de donde viene el buque, llegan al lugar en donde van a cargar el gas y tienen que soltar esa agua para aminorarse en peso y cargar ahora sí el gas”, explica.
Con esa agua pueden viajar organismos que posteriormente son liberados en otro ecosistema. También existe la bioincrustación, mediante la cual especies se adhieren a las estructuras de las embarcaciones durante sus recorridos.
“Cuando llegan con estas aguas, hay un tema de especies invasoras muy importante que genera daños muy significativos a los ecosistemas”, advierte.
Nora explica que Nuestro Futuro documentó este riesgo junto con Equal Routes a partir del informe “Los impactos del agua de lastre derivados del tráfico proyectado de buques de GNL en el Golfo de California”, elaborado por Energy and Environmental Research Associates (EERA) en abril de 2026.
El estudio señala que el aumento del tráfico de buques de GNL incrementará el volumen y la frecuencia de las descargas de agua de lastre en el Golfo de California. También documenta casos de especies invasoras asociados con el transporte marítimo en México, incluido un tunicado colonial introducido mediante bioincrustación que ha sido vinculado con mortandades masivas de callo de hacha en la Laguna de La Paz.
“Hay estudios que estamos recuperando a través del reporte que publicamos junto con la organización Equal Routes, en donde científicamente está probado que estos barcos vienen con especies originarias o nativas de donde vienen. Cuando llegan a las costas de otro país, invaden esos nuevos lugares”, afirma.

La autorización incorpora medidas contra especies invasoras
El riesgo es reconocido por la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente del Sector Hidrocarburos (ASEA) y es parte de las condiciones de la autorización ambiental de Amigo GNL.
La autoridad estableció que la empresa Amigo LNG, con sede en Texas, tendrá que implementar medidas preventivas para la construcción de la terminal, debido a que equipos, materiales, plataformas y sistemas de amarre llegarán mediante embarcaciones. Y vincula esta obligación con la cercanía de la Isla San Vicente, ubicada a 554 metros, y la Isla Pájaros, a 2.85 kilómetros.
La empresa deberá presentar las medidas un mes antes del inicio de las obras, que se encuentran detenidas por un juez.
Otra de las condiciones que establece es la prohibición de introducir plantas, semillas y animales silvestres o domésticos sin autorización.
Para Nuestro Futuro, el análisis sobre la terminal de Gas Natural Licuado que se pretende construir y operar frente al Golfo de California, un sitio declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, debe considerar el tránsito de los buques junto con los demás impactos asociados con la terminal.
“No hay que olvidar que el Golfo de California tiene un nivel de biodiversidad en peces enorme, es el segundo después de Indonesia. Tiene un altísimo valor en términos de biodiversidad de especies de peces que es precisamente lo que sería importante cuidar”, señala Nora.
La organización también alerta sobre posibles efectos sobre la pesca artesanal y ribereña.
El riesgo alcanza a todo el Golfo de México
Mariana Domínguez, bióloga y coordinadora de comunicación de Nuestro Futuro A.C., explica que el área de operación de los buques forma parte de un ecosistema con una amplia diversidad de especies: ballenas, delfines, focas, vaquita marina, miles de invertebrados y cientos de algas y microalgas.
En concreto se trata de alrededor de 35 especies de mamíferos marinos, más de 4,000 especies de invertebrados y más de 800 especies de algas y microalgas. En sus aguas se desarrolla más de la mitad de la pesca nacional y la región es reconocida desde 2005 como Patrimonio Mundial por la UNESCO, de acuerdo con Domínguez.
“Es una región, biológicamente hablando, muy importante porque es hogar del 39% de mamíferos marinos del mundo y hogar del 80% de mamíferos marinos de México”, explica la bióloga.
Los buques que transportarían el Gas Natural Licuado navegarían por este ecosistema. En su ruta los barcos tomarían agua en Asia y la descargarían en México antes de cargar el gas.
“Estas aguas que vienen de Asia contienen miles de microorganismos”, señala. Los ejemplos van desde bacterias, hongos, peces pequeños y moluscos.

Una invasión difícil de dimensionar
Las especies exóticas invasoras pueden colonizar un ecosistema y modificar las relaciones entre las especies que ya habitan en él.
Domínguez explica que resulta difícil anticipar la magnitud de esos cambios porque las especies nativas pueden no contar con mecanismos de respuesta frente a organismos con los que nunca han interactuado.
“El tema con las especies invasoras es que no puedes dimensionar qué tanto van a afectar porque no conoces los mecanismos de resiliencia que tengan las especies nativas, ya que nunca se han enfrentado a algo así”, señala.
Las consecuencias pueden incluir enfermedades, desplazamiento de especies nativas, competencia por alimento y espacio, colonización de nuevos ecosistemas o liberación de toxinas y esporas.
“Todo depende de qué especies lleguen; ahí se va a ver verdaderamente el impacto”, dice.
Domínguez señala que la eliminación de microorganismos en un ecosistema marino de la extensión del Golfo de California puede resultar prácticamente imposible.
La bióloga menciona como ejemplo un tunicado colonial invasor que se adhiere al callo de hacha, le quita nutrientes y puede provocar la mortandad de poblaciones. También ejemplifica con el caso del mejillón verde.
La pesca también está vinculada con este riesgo. Sardinas, camarones, atunes y marlín forman parte de las especies de valor comercial que podrían experimentar disminuciones poblacionales, enfermedades o desplazamiento ante la presencia de especies invasoras.
“Sería como una de las mayores afectaciones para la región”, señala.

Buques de más de 300 metros
El proyecto Amigo GNL contempla el tránsito de grandes buques de Gas Natural Licuado. “Se empezaría a permitir un aumento de la escala náutica sin precedentes en el Golfo de California”, afirma Nora.
Ante ello, Nuestro Futuro impulsa que el Golfo de California sea declarado Hábitat Crítico para la reproducción, migración y alimentación de cetáceos.
La propuesta contempla restricciones al tránsito de buques metaneros de más de 300 metros de eslora en las zonas comprendidas por esa protección.
Mariana Domínguez señala la importancia de un ecosistema donde numerosas especies encuentran alimento, refugio y rutas de migración.
“El Golfo de California es una región, en comparación con otras del mundo, muy bien conservada y protegida. Ahí llegan las ballenas a descansar, es una escala en su proceso de migración, las tortugas también anidan por ahí; muchas especies de flora y fauna consideran esta región su hogar”, comenta.
En tanto, Nora dice que algunos impactos ambientales pueden alcanzar un punto de irreversibilidad. “No todo es restaurable ni reparable; hay impactos que se vuelven irreversibles”.




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