El colectivo Salvemos Cuyutlán interpuso un juicio de amparo para frenar la ampliación del puerto de Manzanillo, en Colima, por los posibles daños al manglar, al equilibrio de la laguna y a las comunidades que dependen de ella, así como por presuntas deficiencias en la evaluación ambiental.
La preocupación principal del colectivo es la transformación del humedal y sus efectos sobre las comunidades pesqueras y salineras.
“Al expandirlo, pues lo que te tronarían primero es el mangle, que es un colchón natural donde cualquier huracán o tormenta tropical detiene de manera natural como barrera el oleaje o los vientos”, explicó Yerania Valencia, vocera del colectivo, en entrevista con Causa Natura Media.
Valencia advirtió que cuatro dragas operan actualmente en la laguna. Estas máquinas succionan los sedimentos del fondo para aumentar la profundidad y facilitar el paso de las embarcaciones. “Básicamente es como una aspiradora gigantesca”, añadió.
De acuerdo a la vocera, los sedimentos acumulan materiales durante muchos años y pueden contener metales pesados.
La vocera señaló que el dragado afecta a los organismos que habitan el fondo, al enturbiar el agua y dispersar los componentes presentes en los sedimentos. Advirtió que los lodos extraídos pueden depositarse en las orillas y afectar los terrenos colindantes. El colectivo se encuentra documentando los impactos y ha denunciado estos posibles efectos.
La primera etapa del proyecto contempla el dragado del canal de Tepalcates, la apertura de un nuevo canal de navegación, la construcción de dársenas y una plataforma para futuras terminales de contenedores y fluidos en el Vaso II de la laguna.
Salvemos Cuyutlán advierte que estas obras podrían alterar el flujo de las mareas y afectar el manglar, un ecosistema que contribuye a proteger la costa y sostiene hábitats de los que dependen distintas actividades locales.
Valencia explicó que el mangle y la laguna albergan distintas especies y recibe fauna migratoria: “llegan aves migratorias de Canadá, llegan tortugas, es el hogar de cocodrilos, es el hogar de miles de peces y larvas de camarón que precisamente en estas condiciones da sustento a muchísimas familias”.
Salvemos Cuyutlán recurrió al amparo para impugnar las decisiones que permiten la expansión portuaria y el procedimiento de evaluación ambiental. El colectivo sostiene que estas medidas ponen en riesgo el patrimonio ambiental de la laguna y vulneran los derechos humanos de las comunidades que dependen de ella.
La Administración Portuaria Integral de Manzanillo, actualmente Administración del Sistema Portuario Nacional de Manzanillo (Asipona), que depende de la Secretaría de Marina (SEMAR), promovió el proyecto para incorporar nueva infraestructura a las instalaciones del puerto interior de San Pedrito y aumentar la capacidad portuaria.
La Gaceta Ecológica DGIRA/0016/25 de la Semarnat, publicada el 10 de abril de 2025, registró el proyecto Desarrollo del Puerto Nuevo Manzanillo, en el Vaso II de la Laguna Cuyutlán, Col. etapa 1. El documento señala que el área proyectada para construir el canal en la zona norte del Vaso II incluye una fracción de la isla Cocodrilos II, equivalente a 27 mil 970 metros cuadrados — 2.797 hectáreas— que serían removidos.
Eso significa que impactará en la vida de las comunidades ribereñas del Occidente de Colima. “Esa es nuestra razón de defenderlo e impulsar la no expansión en este lugar donde el gobierno le ha asignado para expandirse”, explicó Valencia.
El movimiento reúne a personas de distintas disciplinas y sectores. “Somos un grupo heterogéneo compuesto de biólogos, abogados, ingenieros, activistas, estudiantes”, señaló Valencia al explicar cómo comenzó la organización ciudadana para defender la laguna.
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Comunidades se encuentran preocupadas por las afectaciones
La Gaceta Ecológica describe otras intervenciones previstas para la primera etapa: la instalación de tablestacado (tipo de pantalla o estructura de contención flexible formada por el encaje sucesivo de elementos prefabricados) para conformar una plataforma de relleno, la rehabilitación y construcción de caminos auxiliares y dos campamentos que funcionarán como almacenes de materiales, talleres de reparaciones menores y patios para maquinaria pesada.
El colectivo sostiene que la evaluación ambiental presenta deficiencias en el análisis del funcionamiento integral de la laguna. En el documento con el que anunció el amparo, señala que la Manifestación de Impacto Ambiental no contiene información suficiente sobre el sistema ambiental regional ni sobre los impactos acumulativos del proyecto.
El escrito también cuestiona las consecuencias de las plataformas periféricas sobre el flujo mareal. Según el colectivo, el resumen de la Manifestación de Impacto Ambiental, modalidad Regional MIA-R reconoce que estas obras alterarían la circulación del agua y aumentarían sus tiempos de residencia. La organización considera que esas modificaciones deben examinarse a la luz de las disposiciones legales que protegen el manglar.
En ese mismo documento, Salvemos Cuyutlán refiere que el proyecto contempla la remoción de 21.87 hectáreas de manglar y el dragado de más de 97 millones de metros cúbicos de sedimentos.
Para Valencia, la transformación del humedal también pone en riesgo las actividades productivas tradicionales de la región. La pesca de camarón y la producción de sal dependen de las condiciones ecológicas de la laguna, donde habitan cocodrilos, peces y otras especies, además de recibir aves migratorias.
“Ahí precisamente se originaron las salinas de Cuyutlán”, explicó. Sobre la continuidad de esta actividad, agregó que “estas cooperativas de sal como tales tienen una tradición de abuelo a hijo, a nietos, pasándose los pozos de sal”.
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Sheinbaum afirmó que el proyecto ya estaba aprobado
El rechazo al proyecto llegó a la agenda presidencial. Valencia relató que, durante una visita de Claudia Sheinbaum a Colima, integrantes del colectivo, pescadores y salineros se concentraron para expresar su rechazo a la ampliación portuaria. Según su testimonio, alrededor de 250 personas participaron en la movilización.
La vocera contó que después consiguió hablar directamente con la presidenta y le expuso las afectaciones que, a juicio del colectivo, enfrentarían las comunidades. De acuerdo con Valencia, Sheinbaum respondió que no habría afectaciones y afirmó verbalmente que la Manifestación de Impacto Ambiental ya estaba aprobada.
Salvemos Cuyutlán ha realizado marchas, presentado escritos ante las autoridades ambientales y promovido acciones judiciales para cuestionar el proyecto. La organización también plantea explorar alternativas para ampliar la capacidad portuaria sin intervenir la laguna. “Pues ahorita lo único que nos está haciendo ganar tiempo es el amparo”, dijo Valencia sobre la estrategia legal del colectivo.
El amparo busca que las autoridades judiciales revisen los actos impugnados y los argumentos relacionados con los derechos humanos, la protección ambiental y la participación de las comunidades.
El colectivo mantiene su exigencia de que se evalúen integralmente los impactos del proyecto y se garantice la intervención de los sectores afectados en las decisiones sobre el futuro de la Laguna de Cuyutlán.
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