Chuburná lucha por salvar las dunas de un proyecto inmobiliario

En Chuburná Puerto, Yucatán, una empresa comenzó a desmontar las dunas costeras para construir 138 departamentos. Ante la llegada de maquinaria sin consulta previa, vecinos y organizaciones se movilizaron para documentarlo y crearon una campaña para advertir sobre los riesgos al ecosistema.
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Foto: Salvemos las Dunas

Los camiones de volquete que extraían la arena fueron vistos por los habitantes de Chuburná Puerto, Yucatán, cuando pasaban por la carretera. Fue la primera señal de que algo ocurría en las dunas de esa comisaría del municipio de Progreso, un ecosistema protegido, que sirve de barrera frente a huracanes y tormentas, y que aglutina la arena. Las dunas son un espacio que alberga servicios naturales, culturales y de regulación climática, por lo que su valor agrupa desde el medio ambiente hasta la propia sociedad de Chuburná.

Desde la carretera no se veían los trabajos de desmonte de la vegetación. Pero cuando los volquetes salían por las noches rumbo a Progreso, los vecinos se dieron cuenta que la preparación del terreno para una construcción estaba en marcha. Más tarde sabrían que se trataba del lugar en el que Designia Desarrollos construye seis torres con 138 departamentos.

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Foto: Salvemos las Dunas

El litoral yucateco en poblaciones urbanas es amenazado por la construcción de desarrollos inmobiliarios, que causan la pérdida de ecosistemas de dunas y la vegetación local, pero también provoca la erosión costera, dijo Gabriela Mendoza González, investigadora del Instituto de Ecología del campus Yucatán de la Universidad Nacional Autónoma de México, para Gaceta UNAM. “Las dunas son parte de un entramado conectado con ecosistemas como arrecifes, pastos marinos, playas, manglares y lagunas. Este conjunto mantiene un equilibrio dinámico que permite la movilidad natural de la arena y la estabilidad de las playas”. 

La erosión costera es un fenómeno que ha ocurrido en otros estados como Quintana Roo, que debido al turismo masivo han perdido sus dunas. El ecosistema de dunas se presenta en nueve estados mexicanos, tanto en el litoral Pacífico como en el Atlántico.

Al revisar por el aire con drones, los vecinos de Chuburná se dieron cuenta que ya no había una cuadrícula de la vegetación que protege al puerto de abrigo y al pueblo de las inundaciones durante las tormentas y huracanes. Según la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), el proyecto removió 13,000 metros cuadrados.

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Foto de dron: Salvemos las Dunas

Daniel Hernández, vecino de la comisaría de Chuburná, quien administra un restaurante, creó un tutorial para la comunidad en el que mostraba cómo recabar firmas en una petición en Change.org para proteger la costa de Chuburná Puerto; en un mes, han conseguido 144 mil firmas.

A la par surgió la colectiva Salvemos las Dunas, conformada por la ciudadanía yucateca, a la que se han agrupado organizaciones civiles como Kanan Derechos Humanos A.C. y ciudadanos preocupados por el ecosistema. 

Mientras los vecinos veían como sacaban la arena del lugar, en su Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), presentada en diciembre de 2024 ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Auralux Representaciones, representante legal del Complejo Turístico Dunas, asegura que “que no contempla la extracción de arena”.

El 24 de agosto pasado, el proyecto fue suspendido mediante un juicio de amparo. La medida cautelar está sujeta a un pago de 50 mil pesos mexicanos, como garantía. Ahora Salvemos las Dunas busca recaudar fondos a través de Go Fund Me en alianza con Kanan Derechos Humanos A.C. para pagar la garantía judicial.

“Yo me fui a Telchac y vi un letrero que decía ‘se venden las dunas de Chuburná’”, dice Daniel. ¿Por qué están vendiendo está zona?, ¿qué están vendiendo?, ¿qué empezaron a hacer?, se preguntó. Encontró anuncios en Instagram, páginas y letreros que ofrecían las dunas en venta como parte del proyecto de Designia Desarrollos. En su sitio web, los departamentos se venden entre 8 y 13 millones de pesos; el costo del proyecto es de 18 millones, según la MIA.

La indignación de los vecinos de Chuburná, un pueblo costero que vive un proceso de gentrificación por la llegada de personas extranjeras, trascendió más allá de ese lugar: llegó a la capital, Mérida, para cuyos habitantes las dunas son uno de los espacios naturales que se preservan físicamente y forman parte de su memoria colectiva, y a otras partes de México, que se unieron a las firmas. Incluso a los propios inmigrantes de lugares como Estados Unidos, Canadá y Europa que han rentado casas en el litoral yucateco, quienes en grupos de redes sociales anunciaron su participación en una protesta convocada para el 31 de julio. La campaña de concientización en defensa de las dunas tuvo eco.

El 30 de julio, un día antes de la protesta convocada por Salvemos las Dunas, el proyecto fue clausurado temporalmente por la Profepa. En la manifestación del 31 de julio, los asistentes expresaron que la clausura debe ser permanente e incorporar medidas de restauración y no repetición, con el objetivo de preservar el ecosistema de dunas costeras.

No hubo ninguna consulta pública, por eso la gente se alarmó, porque vieron que habían destruido todo y empezaron a cuestionarse qué estaban haciendo ahí”, expresa Daniel y se pregunta: ¿Qué va a dejar a la sociedad realmente? Porque los más perjudicados son la gente nativa. 

El movimiento organizado, surgido espontáneamente con el nombre Salvemos las Dunas, “no es de pleito, sino de conciencia” para proteger a la fauna, flora y las dunas, señala Daniel.

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Render del proyecto "Dunas" de Chuburná.

Permisos laxos en una zona no urbanizable

“¿Por qué no hacerlo conforme a lo que marca lo ambiental? Si no respetaron eso en primer paso, usted cree que se va a respetar lo demás, la zona sanitaria, las aguas negras, todo ese tipo de cositas”, pregunta el vecino.

Según la Profepa, la remoción no consideró la presencia de especies animales y vegetales “sujetas a protección especial” y “en peligro de extinción” que “no fueron reportadas en la MIA” ni “incorporadas al Programa de Rescate de Flora”. También detecó especies vegetales “fuera de su sistema y en proceso de marchitamiento, sin haber sido rescatadas para su reubicación en las áreas de conservación previstas en el proyecto”.

El punto central de los permisos municipales aprobados para el proyecto Complejo Turístico Dunas se identifica en el Plan de Desarrollo Urbano Municipal del Ayuntamiento de Progreso, publicado en el Diario Oficial del estado de Yucatán el 27 de septiembre de 2024. "El ayuntamiento progreseño estableció el terreno de 92,017 metros cuadrados como “zona urbanizable tipo 1” –en el tablaje catastral 1913–, pese a que ese espacio se ubica en el ecosistema de dunas y se encuentra dentro de un espacio marcado como “zona no urbanizable”. 

“Es raro el hecho de tener un recinto de anidación de tortugas (en las dunas), que vengan a dar un permiso, entonces se contradice, como que hay algo extraño allá”, advierte Daniel.

El 5 de agosto, la secretaria de Desarrollo Sustentable (SDS) de Yucatán, Neyra Silva Rosado, reveló que su antecesora, la hoy diputada local Sayda Rodríguez, aprobó el proyecto. Según lo documentado por la funcionaria, el gobierno yucateco de Mauricio Vila Dosal dictaminó la Factibilidad Urbano Ambiental (FUA) 183-2023 en abril de 2023 para el Complejo Turístico Las Dunas.

El 2 de febrero de 2023, el Ayuntamiento de Progreso otorgó una Licencia de Uso de Suelo a Auralux Representaciones, representantes de Designia Desarrollos para el Complejo Turístico Dunas, con vigencia de un año.

CN Media solicitó vía transparencia la información en su versión pública. El 13 de agosto, el director de Desarrollo Urbano y Obras Públicas, Manuel Jesús León Irola, respondió que la información constaba de más de 20 hojas simples, superando las capacidades de su unidad administrativa, por lo que la consulta debía ser presencial. 

El 19 de agosto, se realizó la consulta presencial en las oficinas de la Dirección en Progreso. Sin embargo, no se garantizó el acceso  a la información, pues en contradicción con lo que manifestó León Irola, solo se entregó una hoja simple y no las 20 hojas que había señalado. Además, la consulta se hizo bajo supervisión de las encargadas de la unidad de transparencia, durante 20 minutos, sin posibilidad de tomar registro (bajo el argumento que contenía datos personales). La hoja que se pudo revisar es un documento dirigido a Auralux Representaciones, con fecha del 2 febrero de 2024, en la que se otorgó la Licencia de Uso de Suelo 079/24.

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Clausura de la Profepa. Foto: Paul Antoine Matos

MIA reconoce impacto ambiental 

La MIA fue aprobada por la Semarnat en 2024, después de una primera autorización negada un año antes. En ella, se reconoce que el Complejo Turístico Dunas tiene más impactos “altos” y “medios” que “positivos”.

El mayor impacto ocurre al paisaje, en la pristinidad y carácter visual; mientras que el impacto “medio” se da en 13 factores: calidad de la atmósfera, del agua, ruido, suelos y temperatura, cobertura vegetal, poblaciones de fauna, servicios ambientales, topografía, olores, fragilidad y uso, y tránsito vehicular.

Daniel Hernández advierte varios de esos daños, como el visual, al paisaje, con torres de varios metros elevadas en medio de las dunas hasta la flora y la fauna, atractivos para los visitantes que toman fotografías y acuden al lugar a pajarear. Este tipo de observaciones a las aves locales ya no podrán ser “porque hay un edificio que le va a obstruir, lo mismo con el muellecito que tiene el faro”, advierte. También teme que los cimientos dañen el ecosistema.

La Manifestación presentada por la inmobiliaria señala que la presencia de los edificios promoverá la llegada de “nuevos proyectos en la zona” porque la “ejecución de nuevas obras (...) tarde o temprano, como consecuencia del crecimiento exponencial que hoy en día se tiene en las costas del estado, por lo que pudiera decirse que inclusive independientemente a que el proyecto tuviera lugar o no, el crecimiento y ocupación de la costa es un evento que tendrá lugar, y en muchas ocasiones inclusive de manera ilegal o desordenada”. Justifica así la intervención como alternativa a ese tipo de crecimiento desordenado e ilegal.

En el escenario sin proyecto, la MIA afirma que “las actividades turísticas se desarrollan de manera informal en el lugar, careciendo de supervisión adecuada y sin un marco de vigilancia ambiental” por lo que, advierte, “sin la implementación del proyecto el sitio continuará sometido a un proceso de degradación de sus condiciones ambientales”.

Sin embargo, una de las peticiones de Salvemos las Dunas es una mayor vigilancia a ese ecosistema, tanto por la presencia de proyectos inmobiliarios, como del turismo que lo visita, frente a otros factores que las afectan como el uso de vehículos motorizados en la arena.

Los únicos impactos positivos que reconoce el Complejo Turístico Dunas son en el empleo y la economía. Sin embargo, Daniel Hernández expresa que “la gente piensa que va a dejar mucho trabajo la construcción del edificio”, pero de qué sirve el trabajo si llegan con engaños.

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Foto: Paul Antoine Matos

Chuburná Puerto, en gentrificación

Chuburná Puerto es una comisaría de unas 3,000 personas cuya zona urbana ya se está uniendo a la de la vecina comisaría de Chelem. En los últimos años, esa parte del municipio de Progreso ha vivido una transformación social, con la incorporación de inmigrantes extranjeros –de origen europeo, estadounidense y canadiense, principalmente– que ha encarecido el costo de vida. Ese fenómeno se replica en otros lugares de la costa yucateca, en puertos y el litoral; pero es en los lugares donde había presencia previa de gente local, como la comisaría de Chicxulub o los municipios de Sisal y Telchac, en los que personas de origen extranjero habitan, sobre todo para la temporada invernal.

Daniel nació en 1994 en Chuburná Puerto. “Antes de que haya lo que es ahorita el turismo, nosotros ya estábamos acá”, dice. El lugar era visitado en las temporadas vacacionales de Semana Santa y verano por las personas de Mérida, quienes tenían casa a la orilla del mar o en segunda o tercera fila, o las rentaban, como sigue ocurriendo. Daniel ha visto la evolución con la llegada de canadienses y estadounidenses, por ser una playa tranquila para vivir cerca del mar y el bajo costo de vida.

En el último lustro, videos difundidos en redes sociales y notas de prensa en medios de comunicación han informado sobre el cierre de accesos a la playa por parte de inmigrantes que compran o rentan en el lugar, lo que termina en conflictos entre los locales y los extranjeros, pues la constitución mexicana establece el libre acceso a las playas, al ser terrenos de la nación. Lo que significa que fenómenos como Cancún y la Riviera Maya, en Quintana Roo, donde los hoteles han cerrado el acceso, se replican con los inmigrantes que encuentran en Yucatán un lugar más barato para residir.

“Se está sobrepoblando Chuburná, pero no por gente nacida en Chuburná, se está poblando por gente de afuera, por la gentrificación, se está elevando el costo del pescado, del pulpo, de todo. A quienes afecta aquí es a la comunidad nativa de acá, ya no pueden obtener un terreno barato, se está encareciendo”, expresa Daniel.

Recuerda que los terrenos de alrededor de 20x20 estaban entre 15,000 y 30,000 pesos, luego en 300,000 y ahora más de un millón de pesos, sin estar en la playa, donde cuesta hasta 7 millones de pesos.

Durante la temporada vacacional, en la localidad tienen problemas de desabasto de luz y agua, con apagones que han causado el fallo de aparatos electrodomésticos. 

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Foto: Paul Antoine Matos

La importancia de las dunas 

Las dunas son una zona libre, es el atractivo de Chuburná, dice Daniel. Los montículos de arena, cuenta, fueron arrastrados con el paso de los huracanes Isidoro, en 2002, y Milton, en 2024, hasta consumirlos. Pero las dunas absorbieron el agua que entró con los ciclones, por lo que funcionaron como una barrera que protegen de inundaciones, añade. Durante el último huracán, en la playa erosionada por el desmonte de la vegetación, varias casas fueron derribadas, señala.

“Cuando sale el mar, la primera defensa que tienen son las plantas y los manglares, con eso topan y evita que la ciénaga y el mar se unan y Chuburná se inunde”.

El Manual de restauración para dunas costeras de la península de Yucatán indica que “protegen las viviendas, la infraestructura urbana y turística”, “forman parte de la filtración y recarga de acuíferos de agua dulce”, “sus raíces y tallos atrapan, y retienen el sedimento, manteniéndolo estable y reduciendo la erosión eólica y marina”, “reduce la salinidad tierra adentro”, “brinda recursos medicinales” y “suministra alimentos”, entre otros.

A unos metros del proyecto inmobiliario, desde hace un lustro el colectivo Lirios del Mar restaura la vegetación, mediante la reforestación y conservación del ecosistema. Sin embargo, en su MIA, el Complejo Turístico Dunas niega las acciones positivas que la población local realiza; el proyecto afirma que “el predio ha sido previamente alterado con el propósito de albergar parte de la infraestructura vial referida, y en la actualidad, se encuentra sometido a presiones ocasionadas por el uso constante de la carretera, así como otros usos humanos que se efectúan en la zona”, motivo por el cual justifican la construcción de los edificios.

El 20 de agosto, CN Media visitó las dunas y registró que un día antes la Profepa colocó la hoja de diligencia, para citar a los representantes del proyecto, en la malla ciclónica que cerró el acceso al proyecto. Más tarde, el 20 de agosto dos inspectores colocaron nuevas indicaciones de diligencia sin ser atendidos.

Desde el playón se aprecian las dunas y a un kilómetro de distancia las casas y clubes de playa que se han establecido en la zona en el último lustro. En ese espacio fueron desmontadas las plantas de dunas, hábitat de aves únicas como el colibrí tijereta y la matraca yucateca, de insectos y reptiles; ahí se plantea la construcción de 14 edificios de torres de hasta seis niveles para 138 departamentos, que bloquearán el sol al atardecer para las casas vecinas y el paisaje de quienes acuden a las dunas para apreciarlo.

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Colibrí tijereta. Foto: Salvemos las Dunas

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