El análisis de 17 pozos y cenotes de siete localidades de Yucatán detectó concentraciones elevadas de bacterias indicadoras de contaminación fecal así como de nitrato.
El estudio Megagranjas porcícolas: una amenaza constante para los cenotes, elaborado por Greenpeace México a partir de muestras recolectadas en agosto de 2026, abarcó las localidades de Kinchil, Sitilpech, Motul, Chocholá, Molas, Celestún y San Antonio Tedzidz. En 16 de las 17 muestras, los coliformes totales alcanzaron el límite superior de medición del laboratorio.
Por ello, comunidades mayas, la Red en Defensa del Agua y el Territorio Maya To’one Ja’o’on y Greenpeace México exigieron frenar la expansión de las megagranjas porcícolas en Yucatán y proteger el Gran Acuífero Maya.
Aunque el informe señala que los resultados disponibles no permiten establecer el origen exacto de los contaminantes en cada punto, estudios previos de la Red To’one Ja’o’on identificaron el marcador molecular Pig-2-Bac, específico de contaminación fecal porcina, en muestras de agua de comunidades mayas.
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Los hallazgos de la contaminación
En 13 muestras, los coliformes fecales superaron los mil 800 NMP por cada 100 mililitros, el límite superior de medición reportado por el laboratorio.
En otras cuatro muestras, los enterococos fecales alcanzaron el máximo que podía cuantificar el método utilizado, por lo que no fue posible establecer su concentración exacta.
Además, dos muestras, correspondientes a Motul y Chocholá, registraron concentraciones de nitratos superiores a los 50 miligramos por litro establecidos como referencia para agua potable por la Organización Mundial de la Salud.
La investigación también reportó concentraciones elevadas de demanda química de oxígeno, fósforo y sólidos suspendidos en distintos puntos de muestreo.
En conjunto, estos indicadores evidencian contaminación en los sitios analizados.
Demandan protección del acuífero
Este 20 de octubre, durante la presentación del informe en Mérida, Yucatán, las comunidades mayas demandaron la protección del acuífero, debido a las características del suelo kárstico de la península.
Además, la roca caliza porosa facilita que los contaminantes de la superficie se infiltren hacia las aguas subterráneas, de las que dependen las comunidades para el consumo humano y las actividades productivas, así como los ecosistemas de la región. Esta conexión entre la superficie y el subsuelo hace que el Gran Acuífero Maya sea particularmente vulnerable a la contaminación.
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Inspecciones en granjas pendientes
La exigencia de acciones ocurre a un año de la denuncia popular presentada por comunidades mayas ante autoridades federales por presuntas afectaciones ambientales relacionadas con la actividad porcícola.
La Red To’one Ja’o’on señala que continúan pendientes resultados de inspecciones, procedimientos administrativos, sanciones y medidas de reparación del daño ambiental.
Entre los casos denunciados se encuentran las granjas GARY 5 y 6, en Chocholá; MOBA, en San Fernando, Maxcanú; y los complejos Kekén 1, 2, 3, 4, 5 y 6, ubicados cerca de Kinchil y Celestún.
La organización informó que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) realizó nuevas inspecciones a instalaciones de GARY y MOBA en junio de 2026, cuyos resultados seguían en análisis al momento de presentar el informe.
Las comunidades también expresaron preocupación por el traslado de miles de cerdos desde la granja Santa María, en Santa María Chí, hacia instalaciones ubicadas en las zonas de Tebacal y San Antonio Tzacala, cerca de Molas y de la Reserva Ecológica Cuxtal, relevante para el abastecimiento de agua de Mérida.
Asimismo, mantienen la exigencia de evaluar el daño ambiental asociado con la granja cerrada y establecer medidas de reparación. La Red To’one Ja’o’on pidió a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y la Profepa publicar los resultados de sus inspecciones, fortalecer el monitoreo de pozos y cenotes con participación comunitaria y determinar las responsabilidades correspondientes.
Greenpeace México planteó una moratoria a nuevas instalaciones y ampliaciones de la producción porcícola industrial en la península. Las organizaciones sostienen que la protección del Gran Acuífero Maya requiere vigilancia ambiental permanente, información pública sobre los procedimientos abiertos y medidas para garantizar el derecho de las comunidades mayas al agua limpia y a un ambiente sano.
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