El daño ambiental permanece en Sian Ka’an pese a freno al megaproyecto turístico de la Sedena

Aunque la Semarnat anunció que el megaproyecto "Puerta al Mar" ya no se ejecutará bajo el esquema de turismo masivo, las comunidades mayas locales señalan que la suspensión no borra los estragos ecológicos ya ocasionados en la Reserva de la Biósfera de Sian Ka'an y exigen su restauración.
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Foto: Gobierno de Quintana Roo

Desde hace tres años, los pobladores de Punta Allen, que se dedican sobre todo a la recepción de un turismo de bajo impacto y a la pesca de la langosta, viven con una gran preocupación: del otro lado de la Bahía de la Ascensión, en Vigía Chico, la Secretaría de Defensa Nacional (Sedena) comenzó la construcción de un proyecto turístico llamado “Puerta al Mar” en la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an, asomada al Mar Caribe y considerado como patrimonio de la humanidad por la Unesco desde 1986.

A pesar de que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) anunció la suspensión del megaproyecto, tras reconocer los impactos sobre el manglar, las comunidades mayas de Felipe Carrillo Puerto y los pescadores de Punta Allen advierten que las obras ya ocasionaron daños ambientales que no han sido reparados.

“El proyecto viene a impactar nuestra economía, de los pescadores como de los prestadores de servicios turísticos, además del medio ambiente”, dice un representante de la Sociedad Cooperativa de Producción Pesquera Vigía Chico de Punta Allen, que prefiere el anonimato.

“Tenemos firmas de más de 200 personas, la comunidad entera no está de acuerdo, nosotros somos un ejemplo para todo México en conservación”, afirma el langostero.

Con ayuda de la organización Territorios Diversos Para la Vida - Terravida, habitantes de Punta Allen presentaron un amparo que se basa en la presunta violación al derecho a un medio ambiente sano y denuncia daños ambientales, falta de información y de consulta indígena, afectaciones al territorio, a sus prácticas tradicionales de pesca y a sus formas de vida.

También busca el reconocimiento de estas violaciones, la cancelación del proyecto y un programa de restauración ecológica con participación de las comunidades.

En julio la demanda fue desechada sin que se examinaran de fondo las afectaciones denunciadas y las comunidades interpusieron un recurso de queja para que el amparo sea admitido.

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La Sedena comenzó las obras en 2023 sin permisos ambientales. Foto: Orsetta Bellani

Obras empezaron antes de la autorización ambiental

Las obras de “Puerta al Mar” arrancaron en agosto de 2023 sin permisos ambientales y gracias a una autorización provisional otorgada a la Sedena en el marco del acuerdo presidencial que declaraba algunos proyectos de interés público y seguridad nacional. Fue hasta después del inicio de las obras que en diciembre de 2024 el Ejército ingresó la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) a la Semarnat.

Tiene el nombre de “Camino artesanal Puerta al Mar”, aunque la carretera de 54.6 kilómetros que contempla —y que cruza los humedales de la reserva desde la cabecera municipal de Felipe Carrillo Puerto hasta el Mar Caribe— no es artesanal: el tramo que se encuentra afuera de la Reserva de la Biósfera de Sian Ka’an es de cemento hidráulico. El que está dentro del Área Natural Protegida (ANP) está hecho de una mezcla de piedra caliza y cemento.

La Manifestación de Impacto Ambiental del proyecto prevé muchas más obras que un camino: un restaurante, un estacionamiento con locales comerciales, senderos peatonales, un muelle con mirador y una playa artificial de 6 mil metros cuadrados con palapas y camastros en un área de manglares.

Sin embargo, el resolutivo con el que Semarnat aprobó el proyecto el 13 de abril de 2026, casi tres años después del comienzo de las obras, ya no contempla la construcción de la playa artificial, la obra que más impactos tendría sobre los manglares.

Hasta el momento, “Puerta al Mar” está constituido por un camino, un memorial, un muelle con una palapa y una “estación de transferencia” que consiste en varias infraestructuras localizadas a media carretera: un estacionamiento, locales comerciales, sanitarios, una glorieta y una subestación eléctrica.

A pesar de que en más de una ocasión las autoridades anunciaron su pronta inauguración, eso todavía no ocurre.

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Proyecto Puerto al Mar en la Reserva de la Biosfera de Sian Ka'an. Foto: Orsetta Bellani

Semarnat autoriza obras que contravienen las reglas de Sian Ka’an

El resolutivo de la Semarnat reconoce que parte de las obras de “Puerta al Mar” que la Sedena ya construyó contravienen expresamente el Programa de Manejo de la Reserva de la Biósfera de Sian Ka’an. La propia Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA) señala que el proyecto abrió vegetación de manglar para rehabilitar y construir el muelle de Vigía Chico, una actividad que el programa considera no permitida.

Además, el muelle y la bahía también contravienen otras disposiciones de la Reserva. De acuerdo con Gabriela Carreón, abogada de Terravida, quien acompañó la demanda de amparo de las comunidades, la construcción de la “Puerta al Mar” tuvo también otros impactos ambientales, como la destrucción de humedales, mientras que el camino podría estar fragmentando el hábitat de la fauna y obstruyendo los flujos hídricos subterráneos.

“Existen también unos ‘proyectos accesorios’ que no están contemplados en la MIA de la ‘Puerta al Mar’, por ejemplo, ciertos bancos de materiales que se abrieron para las obras y que implicaron remoción de vegetación forestal”, dice Carreón.

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Una carretera que puede cambiar el futuro de Sian Ka’an

El Ayuntamiento de Felipe Carrillo Puerto lo presentó como uno de sus “proyectos turísticos clave” y la Sedena como parte de las obras del proyecto integral del Tren Maya. Sin embargo, el discurso del gobierno alrededor de la “Puerta al Mar” cambió.

Tras la publicación en la Gaceta Ecológica del resolutivo de Semarnat, que establece que el proyecto pase de la Sedena a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), ya no es presentado como un proyecto turístico sino como un sitio para el personal de la Conanp encargado de proteger a la reserva.

El 2 de octubre, la dependencia federal sacó un comunicado sobre el proyecto en Vigía Chico: “Las obras realizadas en el 2025 dentro de la Reserva son un camino artesanal e infraestructura para el personal del Área Natural Protegida, operada por la Conanp; su alcance no corresponde a un megaproyecto turístico”.

Pero para las comunidades las obras ya realizadas abren la puerta a otros proyectos. “Para nosotros como pueblo maya es un megaproyecto, más allá de los parámetros que puedan medir qué significa eso y aunque pueda parecer más pequeño que otros”, dice Ángel Sulub Santos, firmante del amparo en contra de la “Puerta al Mar” y coordinador del Centro Comunitario U Kúuchil K Ch’i’ibalo’on de Felipe Carrillo Puerto.

“Pensamos que esta carretera genera las condiciones para que en el futuro se impulsen otros proyectos en Sian Ka’an, cada vez más grandes, pues sabemos que a largo plazo una carretera puede definir el futuro de una comunidad. Por ejemplo, el desarrollo de las infraestructuras que propiciaron el turismo masivo en el norte de Quintana Roo empezó tras la construcción, en los años setenta, de la carretera federal 307, la que va de Cancún a Chetumal”, advierte el defensor. 

Sulub Santos afirma también que la “Puerta al Mar” no sólo es un atentado a la naturaleza, sino también a la memoria. “El memorial que está en Vigía Chico honra al ejército de Porfirio Díaz que allí puso un tren militar, para construirlo murieron cientos de personas mayas y yaquis. El memorial debería ser para todas las personas que fueron asesinadas por el Ejército mexicano en este territorio durante la Guerra Social Maya del siglo XIX; en 2022, los colectivos mayas peninsulares lo declaramos como ‘genocidio quintanarroense’”.

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Sian Ka'an es considerada por la Unesco como patrimonio de la humanidad desde 1986. Foto: Orsetta Bellani

Semarnat promete conservación, pero las comunidades piden garantías

Unos días después de publicar el comunicado sobre la “Puerta al Mar”, la titular de la Semarnat mencionó el proyecto ante la Cámara de Diputados. “Sian Ka’an es un tema súper importante, es una reserva de la biósfera que para nosotros es muy querida. Desde luego logramos que se pudiera destinar a trabajos de conservación, porque la comunidad quería que se hiciera un desarrollo en esta zona y nosotros logramos que no se haga un desarrollo en Sian Ka’an, que en todo caso se haga una estructura mínima para turismo sustentable, en una zona que se llama Vigía Chico”, dijo el 6 de octubre Alicia Bárcena, titular de la dependencia federal, durante su comparecencia.

De acuerdo con Ángel Sulub Santos, nunca las comunidades que viven en los alrededores de la Reserva de la Biósfera de Sian Ka’an han solicitado la construcción de infraestructura turística en el Área Natural Protegida, sino los anteriores ayuntamientos de Felipe Carrillo Puerto o particulares con intereses económicos.

De hecho, la población local ni siquiera fue consultada antes de empezar las obras y la reunión pública de información se llevó a cabo en octubre de 2025, cuando el proyecto estaba casi terminado.

“La reunión fue convocada a causa de las protestas de las comunidades. Allí un militar encargado de la obra presentó la MIA, pero no habló de las afectaciones del proyecto. Casi todas las personas que participaron en la reunión estaban en contra del proyecto, por todos los daños ambientales y sociales que causa”, dice el representante de la cooperativa de langosteros de Punta Allen.

“Semarnat trata de minimizar un proyecto que claramente tenía, y tiene, tintes turísticos. Desde Terravida, en representación de las cooperativas turísticas y pesqueras, de habitantes de Felipe Carrillo Puerto y de personas mayas, saludamos las declaraciones de la secretaria porque reconocen la importancia de Sian Ka’an y señalan que no se realizará el desarrollo previsto inicialmente, diseñado bajo una lógica de turismo masivo como el de la Riviera Maya. Es una afirmación positiva y coherente con las condicionantes que la dependencia ya había establecido en la autorización de impacto ambiental”, dice Gabriela Carreón de Terravida.

“Las personas y el medio ambiente requieren reparación, pero también certeza jurídica de que no habrá más obras ni convenios con terceros para desarrollar proyectos de turismo masivo. Las declaraciones de la secretaria son un buen avance, pero difícilmente otorgan esa certeza. El reconocimiento de Sian Ka’an como área de conservación ya existía y no impidió que la Sedena destruyera humedales y desmontara selva”, recalca la abogada.

Escrito por

Orsetta Bellani

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