Los Cabos tras la tormenta: una hora de lluvia expone las carencias urbanas de Baja California Sur

Las recientes lluvias torrenciales provocadas por los remanentes de la tormenta tropical “Vance” en San José del Cabo causaron graves inundaciones, vehículos arrastrados al mar y la evacuación de un hospital, exhibiendo la fragilidad de la infraestructura urbana de Baja California Sur, que fue diseñada para condiciones áridas.
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Foto: Ignacio Martínez

Tres automóviles fueron arrastrados al mar por la lluvia en San José del Cabo, que el pasado viernes 30 de octubre recibió una de las precipitaciones más intensas de los últimos años.

Los remanentes de la tormenta tropical “Vance” dejaron en menos de una hora 138 milímetros de agua, lo que provocó el desbordamiento de arroyos, inundaciones en colonias y afectaciones a instalaciones de salud.

En cuestión de minutos distintos puntos de la ciudad quedaron bajo el agua. Los arroyos Aguajitos, Santa Rosa, Costa Azul y Zacatal se desbordaron, mientras que las corrientes arrastraron vehículos hasta el mar en la zona de Costa Azul.

La emergencia también alcanzó al sector salud. En el centro de San José del Cabo, el agua ingresó a la Unidad de Medicina Familiar número 6 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), donde fueron evacuadas 356 personas.

El balance de las autoridades fue de 12 personas rescatadas, dos en el arroyo Los Palos y 10 en El Surgidero. Mientras que entre las colonias con mayores afectaciones estuvieron Centro, Costa Azul, San José Viejo, Las Veredas, San Bernabé, Santa Catarina, Luis Donaldo Colosio y Colinas de San José. 

Aunque no se reportaron víctimas mortales, las inundaciones dejaron daños materiales y evidenciaron los riesgos de una infraestructura urbana que enfrenta precipitaciones intensas en periodos muy cortos.

Miguel Angel Imaz Lamadrid, jefe del Departamento y especialista en Protección Civil de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), menciona que lo ocurrido no debe analizarse únicamente como una emergencia aislada, sino como una advertencia sobre los desafíos que enfrentará la entidad ante el cambio climático.

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Foto: Ignacio Martínez

Infraestructura diseñada para un clima árido, no para lluvias extremas

El especialista explica que la infraestructura urbana de Baja California Sur fue diseñada considerando las condiciones de una región árida, donde las lluvias suelen ser escasas y concentrarse en determinados periodos. Sin embargo, los cambios en los patrones meteorológicos están poniendo a prueba esa planeación.

De acuerdo con Imaz Lamadrid, durante 2026 se han presentado tormentas convectivas monzónicas que no necesariamente están relacionadas con el impacto directo de un ciclón tropical. Este comportamiento está generando nuevas condiciones para las que las ciudades sudcalifornianas no están suficientemente preparadas, señala.

El investigador comenta que incluso precipitaciones relativamente bajas pueden provocar afectaciones importantes. "Es muy visible que con una precipitación relativamente baja como pueden ser 10 milímetros, es suficiente para que una población colapse".

La situación, dice, obliga a revisar los criterios de construcción y planeación urbana, particularmente en municipios como Los Cabos, donde las lluvias pueden convertir calles y vialidades en cauces de escurrimiento.

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Lo extraordinario de 2026 podría ser normal en 10 o 15 años

Uno de los principales señalamientos del investigador es que las condiciones meteorológicas observadas durante este año podrían anticipar el comportamiento climático de las próximas décadas. "Lo que está ocurriendo en este año, que lo estamos denominando como extraordinario, en 10 o 15 años va a ser lo normal por el cambio climático", advierte.

La proyección obliga a las autoridades a dejar de pensar únicamente en soluciones inmediatas y comenzar a diseñar infraestructura con capacidad para responder a las condiciones que podrían presentarse en el futuro, dice.

En ese sentido, el especialista sostiene que Baja California Sur necesita una inversión que contemple las nuevas condiciones de precipitación, el comportamiento de los escurrimientos y la exposición de las comunidades.

La emergencia en San José del Cabo del último fin de semana de octubre de 2026 mostró las consecuencias de no contar con infraestructura suficiente para conducir el agua durante episodios de lluvia intensa.

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Foto: Ignacio Martínez

Más puentes y drenaje pluvial para evitar que las ciudades colapsen

Entre las necesidades más urgentes, el especialista identifica la construcción de puentes en carreteras primarias, secundarias y avenidas principales. Pues numerosas vialidades carecen de estructuras que permitan el paso del agua de los arroyos, por lo que una precipitación puede interrumpir la circulación y afectar la movilidad de las comunidades, apunta. También señala la falta de drenaje pluvial como un problema estructural.

"No tenemos un drenaje pluvial y se mezcla el agua de lluvia con el agua del drenaje de aguas negras y eso genera también problemas críticos para la salud". 

A esto se suma la necesidad de mejorar los encauzamientos de los arroyos, conservar sus lechos en condiciones naturales y reforzar sus paredes en los puntos donde existe infraestructura vial.

El especialista también dice que hay colonias asentadas en zonas de riesgo, algunas de ellas construidas sobre antiguos cauces naturales.

En esos casos, reconoce que las alternativas son más complejas, pues en determinados puntos la reubicación de los asentamientos sería la única solución de fondo.

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El Atlas Estatal de Riesgo identifica las zonas vulnerables

En 2024, la UABCS presentó el Atlas Estatal de Riesgo de Baja California Sur, una herramienta que, de acuerdo con el investigador, identifica mediante mapas las zonas particularmente vulnerables ante distintos fenómenos perturbadores, entre ellos las inundaciones.

Imaz Lamadrid considera que esta información debe utilizarse para orientar las decisiones de crecimiento urbano y prevenir que nuevas construcciones se establezcan en áreas expuestas.

El documento permite consultar los riesgos asociados al territorio y representa una herramienta para que la población conozca la vulnerabilidad de sus viviendas y centros de trabajo.

El investigador invita a la ciudadanía a consultar el Atlas y las plataformas meteorológicas de la universidad, entre ellas meteouabcs, que proporciona información meteorológica gratuita.

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Foto: Ignacio Martínez

El aumento del nivel del mar también amenaza a las comunidades costeras

Los riesgos no se limitan a las inundaciones por lluvia. El especialista también alerta sobre los efectos del incremento del nivel del mar, las mareas y las marejadas asociadas a fenómenos meteorológicos.

Explica que el calentamiento anómalo del océano puede contribuir al aumento de su volumen y que, al coincidir con mareas astronómicas y mareas de tormenta, puede incrementar las inundaciones en comunidades costeras. Como ejemplo menciona a San Carlos, donde un bordo artesanal que históricamente protegía a la población presentó fallas durante un episodio de inundación.

Ante este escenario, considera necesario construir un muro de protección con ingeniería adecuada, aunque reconoce que la reubicación podría ser una solución de largo plazo. También señala la exposición de comunidades como Punta Abreojos, La Bocana y Bahía de la Función, donde existen viviendas cercanas a zonas de inundación.

Recuerda que durante el huracán “Hilary” el agua quedó a centímetros de algunas viviendas en Abreojos y La Bocana, por lo que futuros fenómenos podrían ocasionar afectaciones mayores. 

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Adaptarse ahora para evitar mayores daños en el futuro

Las lluvias del 30 de octubre en Los Cabos dejaron una advertencia sobre la vulnerabilidad de las ciudades sudcalifornianas ante precipitaciones concentradas en periodos muy cortos. Para el especialista de la UABCS, 2026 representa un primer aviso de las condiciones que podrían presentarse con mayor frecuencia en los próximos años.

"Es momento ya de visualizar hacia el futuro, no buscar soluciones a corto plazo, sino a largo plazo", concluye.

Escrito por

Rocío Casas

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