En la Reserva de la Biosfera Barranca de Metztitlán en Hidalgo cada vez es más raro encontrar poblaciones jóvenes del cactus mexicano “biznaga burra”, han ido desapareciendo debido a la extracción de su tejido interno, una pulpa fibrosa, de donde se obtiene el acitrón, usado comúnmente en las fiestas patrias para la preparación de los chiles en nogada.

Luis es dueño del vivero “El Viejito”, ubicado en la ciudad de Pachuca, Hidalgo, donde la cactácea ha formado durante años parte del paisaje de las zonas semidesérticas y de la Reserva de la Biosfera Barranca de Metztitlán. Él es un productor de cactáceas y suculentas que creció mirando las grandes biznagas, pero ahora se las encuentra abiertas, muertas, debido a la extracción ilegal.
“Es una realidad que las poblaciones de biznaga joven, específicamente la especie Echinocactus platyacanthus, ya no existen”, comenta.
Luis explica que la planta no puede reponerse en periodos cortos. La planta puede requerir aproximadamente entre 20 y 25 años para alcanzar determinadas etapas de desarrollo, incluso bajo condiciones favorables de invernadero.
Los estudios especializados señalan una escala temporal todavía mayor para los ejemplares adultos, utilizados como materia prima. En este caso pueden llegar a necesitar hasta 60 años. En el artículo Acitrón, dulce elaborado con especies en riesgo de extinción, publicado en 2021 por Sergio D. Hernández-Flores y Guadalupe Vargas-Licona de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, se señala que en ocasiones para la elaboración de los dulces se cortan ejemplares que tienen más de un siglo de vida.
El mismo trabajo identifica a las especies Echinocactus platyacanthus, Ferocactus histrix y Ferocactus pilosus como las utilizadas para elaborar acitrón. Los autores señalan su vulnerabilidad por su lento crecimiento, su distribución geográfica reducida y la extracción de ejemplares silvestres. Un artículo publicado en la revista Ciencias de la UNAM en 2018 señala que la Echinocactus platyacanthus es endémica de México y que en los valles intermontanos, y barrancas de Hidalgo y Querétaro, recibe también los nombres de biznaga burra, gigante y tonel grande.
Luis dice que ya no hay una población que mida unos 30 o 40 cm de altura por la extracción ilegal, o miden 2 metro y medio o apenas alcanzan 10 o 15 cm. Existen muy pocas plantas de edades intermedias.
Quienes extraen las biznagas buscan ejemplares de mayor tamaño, ya que son los que ofrecen una mayor cantidad de tejido para elaborar el dulce. Luis dice que una biznaga puede crecer entre uno y dos centímetros por año, mientras que bajo condiciones controladas puede alcanzar entre tres y cuatro centímetros de crecimiento anual.
La extracción no solo afecta a las biznagas, también impactan a polinizadores como las abejas, moscas, algunos colibríes y otras aves. Incluso, debajo de las biznagas vive el “torito”, un tipo de ratón que forma parte de ese entorno; las serpientes de cascabel son sus depredadoras, explica Luis.
El acitrón, que se elabora con el tejido esponjoso del interior del tallo de cactáceas globosas, también es utilizado para la rosca de reyes, tamales de dulce y otros productos, indican los investigadores Marco Antonio Vásquez-Dávila y Gladys Isabel Manzanero-Medina en el artículo Conservación biocultural de las cactáceas empleadas para elaborar el acitrón en México, publicado en 2019 en la revista Cactáceas y Suculentas Mexicanas.

Una especie amenazada por una tradición culinaria
Alrededor de 9 mil ejemplares de biznaga son extraídos anualmente en Zacatecas, San Luis Potosí, Guanajuato, Querétaro e Hidalgo, de acuerdo con la investigación Acitrón, dulce elaborado con especies en riesgo de extinción. Los autores señalan que los ejemplares utilizados para elaborar acitrón son cortados desde la base, por lo que no pueden regenerarse.
En contraste, en los registros de aseguramientos de la PROFEPA en Hidalgo apenas aparecen registrados casos de extracción y posesión de biznagas. El 15 de mayo de 2024, en San Antonio Sabanillas, Cardonal, fueron asegurados 63 ejemplares de Echinocactus grusonii, registrados por la autoridad en estado verde al momento de la visita. El 12 de marzo de 2025, en la Universidad Minera de Zimapán, fueron asegurados nueve ejemplares de Echinocactus platyacanthus, identificados en el documento como biznaga burrera o biznaga acitronera.
En otro registro, correspondiente al 15 de octubre de 2024, la PROFEPA asentó en la Reserva de la Biosfera Barranca de Metztitlán la extracción de biznaga (Mamillaria sp.), junto con sotol, liendrilla y sábila. El documento no especifica la cantidad de biznagas involucradas.
Luis cuenta que hay casos donde las personas que extraen biznagas cobran unos 200 pesos por pieza. “En Hidalgo es muy común que suceda esto, acaba de suceder en Ixmiquilpan, por ejemplo. El dueño, un ejidatario con problemas económicos vende sus biznagas y pues algunas personas las compran para venderlas en los mercados. Esto es lo que sucede”, dice.
“Tuvo que haber sobrevivido muchas cosas en el camino de su vida. Ahora, pues en 15 min muere por un dulce”, lamenta.
Esto sin contar que se trata de especies protegidas, como el Echinocactus platyacanthus, Ferocactus histrix y Ferocactus pilosus, que están incluidas en la NOM-059. Su comercialización se encuentra sujeta al marco de la Ley General de Vida Silvestre.
El aprovechamiento comercial puede realizarse mediante Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA), bajo programas de manejo autorizados por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
Luis señala que ha sabido de primera mano de dos puntos de comercialización. “Aquí en Hidalgo terminan en el mercado Primero de Mayo, por lo que me han comentado y en la Ciudad de México en el mercado de Sonora”.

Alternativas para evitar su extinción
La producción legal de cactáceas constituye una de las alternativas planteadas tanto por productores como por investigaciones sobre conservación. Luis trabaja con ejemplares cultivados y explicó que las plantas pueden reproducirse bajo esquemas de manejo, lo que permite separar la producción de ejemplares destinados a venta de la extracción de poblaciones silvestres.
En tanto, la investigación de Vásquez-Dávila y Manzanero-Medina (2019), explica que el uso de las biznagas para elaborar este dulce forma parte de una transformación histórica de la receta. El acitrón llegó a México como un dulce de origen europeo preparado con el epicarpio engrosado de la cidra o toronja, citrus medica. Durante el periodo colonial, esta materia prima fue sustituida por cactáceas globosas. “Así comenzó la historia del uso no sustentable de estas plantas”, dicen los autores.
Vásquez-Dávila y Manzanero-Medina también plantean alternativas para disminuir la presión sobre las poblaciones silvestres. Entre ellas se encuentran el establecimiento de áreas de exclusión para reducir la extracción humana y el consumo de las plantas por animales de pastoreo, así como el cultivo de las especies utilizadas para producir acitrón.
La propuesta alcanza también a la propia receta. Los investigadores plantean recuperar la preparación con la materia prima utilizada originalmente o recurrir a especies cultivadas de Opuntia para elaborar confituras. “El acitrón original es de toronja (Rutaceae) y no de ‘biznagas’ (Cactaceae)”.
Incluso plantean que la conservación requiere considerar las características biológicas de estas especies: tienen ciclos de vida largos, crecimiento lento y una distribución natural restringida a México. Luis coincide en que la reproducción de las biznagas depende de una serie de interacciones que comienzan con la polinización. Una planta madre necesita ser polinizada por otra y, de acuerdo con su experiencia en el vivero, este proceso depende de animales específicos.
Después de la polinización se forma el fruto, que contiene numerosas semillas, aunque las condiciones ambientales dificultan que estas lleguen a germinar. Incluso en los invernaderos donde las reproducen, Luis comenta que las semillas pueden ser afectadas por hongos y morir, por lo que sólo una proporción logra desarrollarse.
La biznaga forma parte de una red de relaciones con otros organismos del semidesierto. Luis cuenta que las plantas dependen de animales para su polinización y que otros organismos utilizan la planta como alimento o refugio.
“Entonces no solamente te estás llevando la biznaga que estás matando, te llevas al polinizador, a los animales que se alimentan de ella o que viven dentro de ella”, concluye.



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