“El río Nazas es nuestra identidad. Somos hijos del Nazas”, dice Natalia Sánchez Aguirre, integrante del colectivo La Laguna sin Amoniaco, para explicar su oposición a la construcción de Fermachem, un complejo petroquímico de fertilizantes, amoniaco y urea, en la localidad de Lerdo, en Durango, a pocos kilómetros de los límites del Área Natural Protegida (ANP) Cañón de Fernández y el Río Nazas.
El proyecto de la empresa Fermaca contempla producir un millón de toneladas de urea granulada al año y almacenar 30 mil toneladas de amoniaco en dos tanques. Mientras que se estima una captación de hasta 360 mil litros de agua por hora, con suministro principal de aguas residuales tratadas de la planta municipal de Lerdo, de acuerdo con la Manifestación de Impacto Ambiental.
El colectivo revisó la Manifestación de Impacto Ambiental con especialistas en biología, ecología y derecho y elaboró observaciones técnicas. “Nos dimos a la tarea de investigar a profundidad la Manifestación de Impacto Ambiental de la planta Fermachem. Encontramos que es un documento lleno de inconsistencias, incompleto”, explica Sánchez Aguirre en entrevista.
Por ello, piden a las autoridades ambientales revisar la autorización, los estudios de riesgo y las condiciones de abastecimiento de agua, así como las posibles afectaciones a las comunidades cercanas y al Cañón de Fernández, Área Natural Protegida vinculada al río Nazas.
La empresa presenta el proyecto como una inversión para fortalecer la producción nacional de fertilizantes y reducir la dependencia de las importaciones. Sin embargo, La Laguna sin Amoniaco exige que su evaluación considere los riesgos asociados con el almacenamiento de amoniaco y la demanda de agua en la región.
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El amoniaco y los riesgos
La producción de urea, un fertilizante nitrogenado, utiliza amoniaco como materia prima. El proyecto Fermachem contempla su producción, almacenamiento y transporte. La Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) describe dos tanques de amoniaco líquido, con capacidad de 15 mil toneladas cada uno, refrigerados a −33 grados Celsius y construidos con doble pared. “Es una sustancia tóxica, corrosiva”, señaló Natalia Sánchez, al explicar los riesgos que la organización identifica en el proyecto.
La MIA incluye un estudio cuantitativo de riesgos que modela posibles fugas en las tuberías que conectan los tanques con las áreas de carga y producción. El análisis considera tres escenarios: una fuga por un orificio de 10 milímetros, una abertura equivalente al 20% del diámetro de la tubería y una ruptura total. También calcula la dispersión del amoniaco bajo distintas condiciones meteorológicas y concentraciones.
“Hablan de que en los cerros el olor sería tan fuerte que les daría tiempo de correr a los seres vivos. Imagínate cómo vas a correr 9 kilómetros. Es inaudito”, dice Natalia, quien explica que la dispersión podría alcanzar el río Nazas, Las Lomas, Sapioriz y el Cañón de Fernández.
El análisis también contempla la evacuación de personal no esencial y visitantes dentro de un radio de mil 355 metros, en un plazo de 30 minutos, para uno de los escenarios de ruptura total.
La MIA concluye que el riesgo individual para la población se encuentra por debajo de los límites de referencia que adopta el estudio, por ello la Laguna sin Amoniaco solicita revisar los cálculos de riesgo, las medidas para atender una fuga y los mecanismos de información a las comunidades.
El capítulo III de la Manifestación de Impacto Ambiental ubica el Parque Estatal Cañón de Fernández, reconocido como sitio Ramsar, a 3.5 kilómetros al sur del proyecto y concluye que esa distancia evitaría afectaciones al humedal.
“¿Por qué instalarse junto a un sitio protegido Ramsar?”, cuestiona Sánchez Aguirre, quien advierte que la planta pone en riesgo el área protegida. También señala la posibilidad de contaminar el río Nazas, que atraviesa el Cañón de Fernández y abastece a la región. El cañón conserva manantiales, árboles de ahuehuete y vestigios arqueológicos.
Para Sánchez Aguirre, el río forma parte de la identidad lagunera.

Una región con presión sobre sus fuentes de agua
La MIA estima una captación de hasta 360 mil litros de agua por hora y establece como fuente principal las aguas residuales tratadas de la planta municipal de Lerdo. El apartado 2.9.5 también contempla estudiar pozos en el sitio o sus alrededores como fuente de respaldo.
“Lo más grave es que como plan de respaldo para el futuro la empresa quiere abrir pozos en el acuífero de Villa Juárez”, señala Natalia. La MIA reconoce que el consumo del complejo se sumaría a la demanda de agua existente en la región. En el capítulo V, clasifica el impacto como acumulativo y le asigna una significación menor.
El documento sostiene que el uso de agua tratada permitiría evitar la extracción habitual de agua subterránea. El apartado 2.9.5 también plantea realizar un estudio de factibilidad para desarrollar una fuente secundaria mediante pozos en el sitio o en sus proximidades.
Sánchez Aguirre sostiene que la extracción debe evaluarse considerando las necesidades de las comunidades y las condiciones de disponibilidad del acuífero. El río Nazas forma parte de las preocupaciones del colectivo por su relación con el abastecimiento y los ecosistemas de la Comarca Lagunera. La Laguna sin Amoniaco solicita que la evaluación del proyecto considere la demanda de agua, las fuentes de suministro y los posibles riesgos para las comunidades y el entorno.
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Las observaciones a la autorización ambiental
Natalia señala que la Manifestación de Impacto Ambiental de Fermachem contiene inconsistencias y omisiones que, a juicio del colectivo, deben revisarse. Entre sus observaciones está la inclusión del gasoducto relacionado con la operación de la planta y la vigencia de la autorización ambiental. “Lo que estamos pidiendo es que se haga bien, que el gobierno revise si la autorización, para empezar, sigue siendo válida”.
Según Sánchez Aguirre, las comunidades no fueron consultadas sobre el proyecto y han expresado preocupación por sus posibles efectos. Por ello, la organización pide a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) revisar el expediente y los estudios técnicos, así como considerar los derechos de las poblaciones cercanas.
El colectivo prepara acciones jurídicas junto con habitantes de La Loma y Sapioriz. Comunidades que reclaman participación El colectivo ha visitado las localidades de La Loma y Sapioriz para compartir sus observaciones y cuestionamientos a la documentación ambiental y hablar sobre los riesgos industriales y el abastecimiento de agua. “Se sentían sumamente no vistos”, relata Sánchez Aguirre sobre los pobladores. También cuenta que algunas personas manifestaron temor a posibles represalias.
La organización pide que las comunidades participen en las decisiones sobre el proyecto y tengan acceso a los estudios técnicos. El Gobierno de Durango ha respaldado la inversión por su expectativa de generar empleos y actividad económica.
La Laguna sin Amoniaco acudió este 21 de octubre a las oficinas de la Semarnat, en la Ciudad de México, para entregar una petición y firmas ciudadanas en defensa del Cañón de Fernández y el Río Nazas. La petición en Change.org reunió más de 180 mil firmas contra la instalación de Fermachem. También entregaron un documento técnico con observaciones a la Manifestación de Impacto Ambiental del proyecto.
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