La nueva Relatora Especial sobre sustancias tóxicas y derechos humanos de la ONU advirtió a México sobre los riesgos de las sustancias químicas y los materiales peligrosos asociados al fracking. En respuesta, el gobierno mexicano sostuvo que no permite esta práctica, aunque admitió que “evalúa” el uso de tecnologías y operaciones con menor impacto ambiental.
El pasado 14 de septiembre de 2026, durante la novena reunión del 63.º período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, la nueva Relatora Especial, Bethanie Carney Almroth, presentó un informe sobre México. En su primera intervención ante el Consejo, señaló que las sustancias químicas y los materiales peligrosos recorren distintas etapas de las actividades industriales y pueden llegar al aire, el agua, el suelo y los alimentos y, finalmente, al cuerpo humano.
También destacó que sus efectos recaen de manera desigual sobre trabajadores, mujeres, niñas y niños, pueblos indígenas, personas afrodescendientes, personas en situación de pobreza y comunidades de primera línea.
Después de la intervención de Almroth, México fijó su posición. “Permítanme subrayar que en México no permitimos el fracking, pero estamos evaluando el uso de tecnologías y operaciones con menor impacto ambiental”, dijo la embajadora de México ante las Naciones Unidas, Francisca Elizabeth Méndez Escobar.
Luego, añadió que, si estas alternativas no pueden utilizarse “sin afectar al medio ambiente o a la población”, el gobierno no emprenderá nuevos proyectos en yacimientos de baja permeabilidad. También señaló que un grupo de científicos analiza actualmente alternativas, pues “no deben utilizarse compuestos químicos tóxicos en los fluidos de perforación”.
La embajadora destacó que México ha desarrollado “el programa nacional de remediación de sitios contaminados” y una ley federal de economía circular que incorpora “la responsabilidad extendida del productor”. También señaló que el marco regulatorio exige al sector de hidrocarburos una manifestación de impacto ambiental y social previa a cualquier proyecto, con medidas de prevención, mitigación y remediación.
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En el informe sobre México elaborado por Marcos A. Orellana, quien fue Relator Especial de la ONU sobre sustancias tóxicas y derechos humanos entre agosto de 2020 y agosto de 2026, se advierte sobre los riesgos del sector de hidrocarburos, incluido el potencial uso de la fracturación hidráulica para extraer gas fósil. Orellana realizó su visita oficial a México del 9 al 20 de marzo de 2026, y documentó en distintas comunidades expuestas a sustancias tóxicas daños pulmonares, renales y neurológicos, así como enfermedades como cáncer, abortos espontáneos, autismo y dolor crónico. Al concluir su segundo periodo, Bethanie Carney Almroth asumió el mandato el 1 de septiembre de 2026.
El fracking, señaló, utiliza y genera “una cantidad alarmante de fluidos tóxicos que contaminan aguas subterráneas, acuíferos y otros elementos del medioambiente”, mientras los desechos de esta industria, particularmente los hidrocarburos aromáticos policíclicos, pueden persistir durante años. El informe también documentó que las actividades relacionadas con los combustibles fósiles afectan de manera desproporcionada a comunidades empobrecidas, mujeres, niñas, niños y jóvenes, pueblos indígenas y comunidades campesinas.
Areli Sandoval Terán de la Alianza Mexicana contra el Fracking recuerda en entrevista con CN Media que hay comunidades en México que ya han convivido durante años con la industria de hidrocarburos. En Veracruz, explica, existen territorios donde las poblaciones han enfrentado accidentes, explosiones y derrames, con procesos de remediación que en distintos casos han llegado tarde o han sido insuficientes.
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Comité de Científicos plantea utilizar alternativas menos dañinas
El 6 de agosto, durante la presentación de las conclusiones del Comité de Científicos y Especialistas para el Análisis de Explotación de Gas Natural No Convencional, la presidenta Claudia Sheinbaum explicó que el gobierno analiza nuevas tecnologías para aprovechar los yacimientos de gas no convencional.
El Comité planteó realizar pozos de exploración en las cuencas Sabinas-Burro-Picachos, en Coahuila y Nuevo León, y Burgos, en el noreste de Tamaulipas, para determinar la disponibilidad de agua salada y la presencia de gas, además de mantener la prohibición de extracción mediante fracking en la cuenca Tampico-Misantla. La presentación del Comité da contenido a la evaluación de tecnologías de menor impacto a la que México se refirió ante el Consejo de Derechos Humanos.
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Al respecto, Areli recordó que en el caso de Tampico-Misantla, las comunidades buscan que su posición quede respaldada jurídicamente porque “las palabras no nos garantizan nada”. Por lo que demandan una prohibición legal del fracking.
Ahora mismo, en la Huasteca Potosina, comunidades Tének y Náhuatl mantienen reuniones y acuerdos para rechazar el fracking, mientras en otras zonas del noreste del país existe preocupación ante la posibilidad de realizar exploraciones en yacimientos no convencionales.
“La simple posibilidad de que se empiece a hacer una actividad intensiva de fracking en el país obviamente les tiene consternadas a las comunidades”, señala Sandoval.
La declaración de México ante el Consejo de Derechos Humanos requiere pasar del discurso a acciones verificables, dice Areli. Para la especialista, decir que el país no permitirá el fracking mientras se evalúan tecnologías de menor impacto deja abierta una discusión que debe acompañarse de transparencia sobre las alternativas que analiza el gobierno y sus posibles efectos. “No solo discursos o palabras, sino acciones concretas, que se transparente la información”, plantea.
Sobre la posibilidad de utilizar sustancias menos tóxicas en los fluidos de perforación, Sandoval sostiene que esto no elimina los riesgos asociados con la técnica. “No existe un fracking sustentable, por más que nos digan que van a utilizar sustancias menos tóxicas eso no quiere decir que dejan de ser tóxicas”.
La postura de la Alianza Mexicana contra el Fracking, que trabaja desde 2013 por la prohibición de esta técnica, queda resumida en una frase de Sandoval al terminar la entrevista: “¡Ni aquí, ni allá, ni hoy, ni nunca!”.
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