Río Tula: buscan restaurar el cauce mientras el Valle de México sigue enviando sus aguas residuales

El proyecto propone recuperar humedales, ampliar el espacio del río y combinar infraestructura hidráulica con soluciones naturales.
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Fotografía: Gobierno de México

El saneamiento del río Tula depende del modelo hidráulico con el que opera la capital del país: cualquier intervención ecológica está condicionada por las decisiones de drenaje y trasvase que se toman cientos de kilómetros cuenca arriba. ​

Así lo expuso Jaime Vázquez Bracho Torres, comisionado para la Restauración del Río Tula, durante su intervención en el foro México por el Clima 2026. “En la época de secas, que oficialmente es del 15 de octubre al 15 de mayo, [el río Tula] es un río de drenaje. Históricamente era un río de temporal (...) entonces es un ecosistema impactado de manera bastante permanente”. El funcionario dimensionó la situación del Río Tula al señalar que “el 100% del agua de desecho del Valle de México llega al estado de Hidalgo”. 

Por ello, se plantea la recuperación del Río Tula mediante humedales, zonas de inundación, vegetación y áreas de uso público. El proyecto contempla aprovechar terrenos federales para ampliar la intervención en zonas urbanizadas y establecer conexiones ecológicas mediante senderos y ciclovías. También plantea utilizar infraestructura abandonada para instalar filtros de tratamiento. 

La visión incluye una nueva área natural protegida en coordinación con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp). El diseño busca que el río disponga de espacio para conducir el agua y que sus márgenes recuperen funciones ambientales y recreativas. 

Como parte del diseño, el equipo técnico incorporó criterios aplicados en los Países Bajos para dar mayor amplitud a la corriente y recuperar llanuras de inundación en lugar de limitarse al confinamiento con bordos y diques elevados. ​

“Este proyecto nos puede generar lecciones de cómo debemos transformar la manera en la que nos relacionamos con el agua y con los ríos para vivir mejor con los retos que tenemos actualmente y también los retos hacia el futuro, entre otros asociados al cambio climático”, planteó Ariel Goldin Marcovich, director de proyectos prioritarios de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y líder técnico del rescate. 

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Carlos Manuel López Vázquez, Jaime Vázquez Bracho Torres, Mariana Portal Carús y Ariel Goldin Marcovich, junto con integrantes del equipo del proyecto de restauración del río Tula, durante el panel realizado en México por el Clima 2026. Foto: Ángel Adrián Huerta García.

Recuperar el Río Tula a partir de otras experiencias 

Para el proyecto de Tula se plantea una combinación de infraestructura hidráulica y soluciones naturales retomadas de la experiencia de otros países. Carlos Manuel López Vázquez, especialista del Instituto IHE Delft y asesor técnico en representación de la Embajada del Reino de los Países Bajos, explicó lo que se ha hecho en unos de los afluentes más importantes de Europa a través de un esquema en el que “se combina un 20% de infraestructura gris (diques, desagües, rectificaciones) con un 80% de soluciones naturales”. 

"En Países Bajos inició con la misma perspectiva ingenieril de todos los tiempos: ‘bueno, si vamos a inundar, hagamos los diques mucho más altos, hagamos los bordes de los ríos más altos para evitar que haya ese tipo de inundaciones’. Y eso funcionó bastante bien desde el año 53 hasta los años 1993, 95 (...) se dieron cuenta que había que utilizar periodos de retorno de 1,250 años (...) No podemos construir en este caso esos diques porque no vamos a poder vencer a la naturaleza", añadió Carlos.

"Entonces viene el cambio de ‘no pelees, sino únete’ o, en este caso, ‘dale al río la amplitud’.", añadió.

La estrategia adoptada en el delta implicó ampliar las secciones del cauce y habilitar llanuras de inundación para albergar hasta 1,800 m³/s de agua. Dado que estos volúmenes no transitan de manera continua, los terrenos permanecen secos la mayor parte del año y se aprovechan para áreas recreativas y equipamiento deportivo, articulando el diseño de obras con acuerdos entre comunidades agrarias y sectores económicos. 

La proporción se presentó como referencia del enfoque de intervención en el Tula. Aunque Jaime explicó que las decisiones deben ajustarse a las condiciones del río y a las herramientas disponibles para cada tramo. 

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Carlos Manuel López Vázquez asesor técnico de la Embajada del Reino de los Países Bajos; Jaime Vázquez Bracho Torres, comisionado para la Restauración del Río Tula. Durante el panel de México por el Clima 2026. Foto: Ángel Adrián Huerta García.

Las aguas residuales y la dependencia agrícola 

El proyecto contempla resultados en distintas etapas, desde intervenciones puntuales para atender bordes afectados por inundaciones hasta una visión de restauración con un horizonte de 50 años.  Jaime dijo que esa gradualidad busca construir legitimidad en una ciudad donde persiste la desconfianza hacia los megaproyectos federales. 

La propuesta también incluye humedales, filtros de tratamiento y espacios que permitan el tránsito del agua. La presentación expuso estos elementos como parte de una visión territorial; los detalles sobre su ejecución, financiamiento y mantenimiento deberán seguirse conforme avance el proyecto. 

A partir de una pregunta realizada por Causa Natura Media sobre ¿qué papel desempeñan las aguas residuales de la Ciudad de México en el sistema y cómo se plantea la relación con la industria?, Jaime respondió que cambiar el modelo hidráulico implicaría “revertir 450 años de políticas públicas”. La explicación apuntó a la infraestructura que conduce el agua fuera de la cuenca del Valle de México y a las actividades económicas que dependen de ese flujo. 

El Valle del Mezquital utiliza aguas residuales para el riego agrícola. Esa dependencia condiciona cualquier modificación en los volúmenes que llegan a Hidalgo. Durante la presentación, Jaime describió las consecuencias políticas y sociales de reducir las entregas a los agricultores y explicó que la tecnificación de los distritos de riego busca disminuir el uso intensivo del agua y liberar parte del caudal para su tratamiento antes de continuar aguas abajo. 

La propuesta busca transformar la relación entre la ciudad y el cauce, con espacio para el agua y soluciones que respondan a los efectos del cambio climático. “Este proyecto nos puede generar lecciones de cómo debemos transformar la manera en la que nos relacionamos con el agua y con los ríos para vivir mejor con los retos que tenemos actualmente y también los retos hacia el futuro, entre otros asociados al cambio climático”, planteó Goldin Marcovich. 

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Personal trabaja en la instalación de tubería y el armado de una estructura de acero para obras de infraestructura hidráulica en Tula de Allende, Hidalgo. Foto: Conagua.

La industria debe cumplir la normativa

En la presentación, Jaime planteó una exigencia concreta para las empresas que descargan aguas residuales: “lo que pedimos es que se cumpla la ley y la Norma NOM-001-SEMARNAT-2021 / NOM-002”. La primera norma establece los límites permisibles de contaminantes en las descargas de aguas residuales a cuerpos receptores propiedad de la nación, como ríos y otros cuerpos de agua. La segunda fija los límites máximos permisibles para las descargas que llegan a los sistemas de alcantarillado urbano o municipal.

Su cumplimiento requiere vigilancia, mediciones y mecanismos de aplicación de la legislación ambiental. 

Carlos describió el sistema neerlandés de control industrial, que combina seguimiento de las descargas, cobro de tarifas y desarrollo de tecnologías para recuperar recursos del agua residual. Entre las opciones mencionó la recuperación de biogás, nitrógeno y fósforo, así como los sistemas de monitoreo periódico y remoto. 

La exposición situó el cumplimiento industrial como una pieza de la restauración. Para evaluar sus resultados en Tula será necesario conocer las descargas identificadas, las inspecciones realizadas, las medidas correctivas aplicadas y la evolución de los parámetros de calidad del agua. 

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Personal trabaja en la instalación de tubería y el armado de una estructura de acero para obras de infraestructura hidráulica en Tula de Allende, Hidalgo. Foto: Conagua.

Financiamiento y mantenimiento durante décadas 

La restauración del río Tula requiere recursos para preparar las intervenciones y mantenerlas en funcionamiento durante décadas. Mariana Portal Carús, consultora especialista en seguridad hídrica y gestión del riesgo climático para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), explicó que una de las condiciones para convertir las propuestas en proyectos ejecutables es financiar los estudios previos. “Es vital invertir fondos no reembolsables (a fondo perdido) para la preparación técnica y modelación ecohidrológica que genere evidencia previa”, señaló. 

Esta preparación debe acompañarse de una estructura financiera que garantice la continuidad de las acciones. “Es bien importante pensar cómo diseñamos una arquitectura para que esta idea haga sentido en muchos años y tenga el capital que es bastante importante para operar en el tiempo”, explicó. 

Entre las opciones mencionó las finanzas climáticas, los fondos de agua y los mecanismos de financiamiento combinado, con el propósito de asegurar recursos para operar durante 20, 30 o 50 años. 

Jaime propuso trabajar con la academia para traducir los datos científicos en información accesible para la población. “Tener un índice de calidad del agua para el río Tula donde podamos, a partir de los datos existentes y los que estamos recogiendo actualmente, poder decir: ‘El río estaba así y ahora está así’”, planteó.

La herramienta permitiría comunicar los cambios en la calidad del agua a partir de los parámetros que se midan. Ariel pidió sumar a la academia, las organizaciones ambientales y otros sectores al trabajo de restauración: “Que juntos construyamos una nueva historia para el río Tula”.

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Mariana Portal Carús, consultora especialista en seguridad hídrica y gestión de riesgos climáticos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), durante su participación en el panel sobre la restauración del río Tula, en México por el Clima 2026. Foto: Ángel Adrián Huerta García.

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