Menos ruido para las especies: una comunidad de pescadores apuesta por lanchas con motores eléctricos en Celestún

Una comunidad pesquera impulsa el uso de motores eléctricos para reducir el consumo de combustible, eliminar emisiones directas de gases contaminantes y disminuir el ruido que generan los motores, el cual puede alterar el comportamiento de la fauna silvestre.
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Itzel Chan

En ocasiones se piensa que la ciencia sólo se desarrolla dentro de un laboratorio, sin embargo, en esta ocasión nació en un puerto pesquero: el Refugio Pesquero de Celestún, Yucatán, la primera comunidad en usar motor eléctrico en sus lanchas.

Primero fueron las brigadas de vigilancia comunitaria en el Refugio Pesquero, en donde incorporaron a mujeres en tareas de monitoreo y protección. Más tarde aparecieron las capacitaciones con organizaciones civiles, el uso de drones para fortalecer la vigilancia y la construcción de un centro comunitario de monitoreo que coordina recorridos y auxilios para pescadores, ahora la necesidad de vigilar los recursos marinos los obligó a buscar alternativas para reducir uno de los principales gastos de las cooperativas: el combustible.

La Federación de Zonas de Refugios Pesqueros de Celestún comenzó las pruebas del primer motor eléctrico adaptado para una embarcación de vigilancia comunitaria, una iniciativa que busca disminuir costos de operación, eliminar emisiones contaminantes y abrir la posibilidad de que, en el futuro, las pequeñas embarcaciones pesqueras y turísticas de la costa yucateca puedan operar con tecnologías más limpias.

"Era un motor de gasolina y hoy es un motor totalmente eléctrico, ecológico y de cero emisiones", explicó José Ricardo Novelo Chac, presidente de la Federación, mientras muestra el prototipo ensamblado por integrantes de la propia comunidad.

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Innovación que nació desde la comunidad

El proyecto comenzó hace aproximadamente un año con el respaldo del Programa de Pequeñas Donaciones (PPD). Con el financiamiento, la propuesta es ahora una realidad.

Durante varios meses, pescadores y jóvenes de Celestún participaron en talleres para comprender el funcionamiento de baterías de litio, controladores, convertidores y sistemas eléctricos.

La intención es que la comunidad sepa bien el funcionamiento y sobre todo que en el futuro ellos mismos puedan repararlo, adaptarlo o incluso construir nuevos equipos.

"Queremos que el conocimiento se quede aquí. Hay jóvenes que estudiaron mecatrónica y hoy están participando porque este proyecto es para el futuro de ellos", indicó Novelo.

El motor todavía se encuentra en fase de pruebas, pero su batería ofrece entre dos y dos horas y media de autonomía, suficiente para comenzar a evaluar su comportamiento durante recorridos de vigilancia dentro del refugio pesquero y conocer su desempeño bajo condiciones reales de navegación.

Las primeras salidas estarán destinadas precisamente a la vigilancia comunitaria, una actividad indispensable para proteger especies y combatir actividades ilegales, que representa uno de los mayores costos para las organizaciones pesqueras.

El pescador describió que cada recorrido consume entre dos mil 500 y tres mil pesos en gasolina y con un sistema eléctrico, ese gasto prácticamente desaparece.

La apuesta tecnológica llega en un momento en que los ecosistemas marinos de Yucatán enfrentan una presión constante por la pesca ilegal.

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 El motor todavía se encuentra en fase de pruebas, pero su batería ofrece entre dos y dos horas y media de autonomía. Foto: Itzel Chan

De acuerdo con cifras de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca), entre 2010 y 2023 el estado acumuló 345 denuncias por pesca furtiva, una de las tres cifras más altas del país. Además, encabeza el registro nacional por comercialización ilegal de especies marinas, con 186 denuncias, equivalentes a poco más del 32 por ciento del total nacional.

Las cifras reflejan únicamente los casos denunciados

Entre 2009 y 2024, la misma dependencia reportó el aseguramiento de más de 4 mil 579 toneladas de producto pesquero de origen ilegal en Yucatán, la quinta cifra más alta del país. Durante ese periodo también fueron decomisadas 300 embarcaciones, 588 vehículos y más de siete mil artes de pesca, además de que 104 personas fueron puestas a disposición de las autoridades por su presunta relación con actividades de pesca furtiva.

La dimensión del problema resulta significativa si se considera que Yucatán posee un litoral más corto que otras entidades con mayor actividad pesquera y que las capacidades institucionales para vigilar toda la costa continúan siendo limitadas.

En ese contexto, fortalecer la vigilancia comunitaria representa una estrategia complementaria para detectar actividades irregulares, documentarlas y reducir la presión sobre especies de alto valor comercial como el pulpo maya.

En estas actividades de vigilancia participan mujeres como Damaris Chuy, madre de familia que se comenzó a preocupar al ver que los pescadores del puerto regresaban sin mucha pesca.

“Además, los pescadores nos dicen que antes podían pescar a 25 millas mar adentro, pero ahora tienen que irse mínimo hasta las 60 millas”, agrega Chuy.

Así que realizar las actividades de vigilancia con una embarcación que no les implicará gastos, es un aliciente para continuar con la actividad.

Del turismo a la pesca artesanal

Aunque las primeras pruebas estarán enfocadas en vigilancia, los pescadores ya imaginan otros usos.

En Celestún operan decenas de embarcaciones turísticas que diariamente recorren la ría para observar manglares y flamencos. Un motor eléctrico no solo eliminaría las emisiones directas de gases contaminantes durante esos trayectos, sino que además reduciría considerablemente el ruido, una ventaja señalada por organizaciones ambientales que impulsan la electrificación del transporte acuático para disminuir la perturbación sobre fauna silvestre, especialmente aves y mamíferos acuáticos en ecosistemas sensibles.

Después le quieren apostar a la pesca artesanal, porque durante la temporada de pulpo una lancha puede gastar alrededor de tres mil 500 pesos únicamente en combustible.

“En términos prácticos, eso significa capturar entre 40 y 50 kilogramos de pulpo solo para recuperar la inversión en gasolina. Con este motor, esos kilos ya serían ganancia para el pescador”, resumió Novelo.

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La necesidad de vigilar los recursos marinos obligó a esta comunidad pesquera a buscar alternativas para reducir uno de los principales gastos de las cooperativas: el combustible.  Foto: Itzel Chan

Actualmente las baterías se recargan mediante la red eléctrica, pero la organización ya trabaja en un siguiente objetivo que se trata de abastecerlas con paneles solares para que todo el sistema funcione a partir de energía renovable.

Paradójicamente, el corazón del proyecto nació de aquello que parecía haber terminado su vida útil porque el motor eléctrico fue construido utilizando la carcasa de un antiguo motor de combustión que ya era considerado chatarra.

"Lo estamos reciclando. Toda esta carcasa ya no servía y hoy vuelve a tener vida", explicó Novelo.

De acuerdo con el Programa de Pequeñas Donaciones (PPD) del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF), implementado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en México, los diagnósticos realizados en comunidades costeras identificaron tres problemas recurrentes asociados a las embarcaciones de combustión: el elevado consumo de combustible, las emisiones de dióxido de carbono y el ruido que generan los motores, el cual puede alterar el comportamiento de la fauna silvestre.

“La conversión de motores de combustión interna a eléctricos puede constituir una solución que permite trabajar con equipos ya conocidos”, dijo Sébastien Proust, coordinador nacional del PPD del PNUD.

Como respuesta, el programa impulsó el desarrollo de sistemas de propulsión eléctrica adaptados a embarcaciones comunitarias. Según la experiencia documentada por el PPD, estos motores requieren menos mantenimiento al tener menos componentes mecánicos que los motores de combustión y permiten aprovechar estructuras ya conocidas por los propios pescadores, facilitando su adopción.

Además del beneficio económico por la reducción del consumo de gasolina, el PPD señala que la navegación eléctrica disminuye significativamente el ruido durante los recorridos. En ecosistemas costeros, esto representa una ventaja para actividades de vigilancia, restauración y turismo de naturaleza, ya que reduce las perturbaciones sobre especies sensibles, particularmente aves acuáticas que utilizan manglares, esteros y humedales como zonas de alimentación o descanso.

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